Señores, los losers, los perdedores como nosotros, acostumbrados a viajar en el Roca y amontonarnos en el subte, tenemos una deficiencia genética que no nos permite subirnos al carro triunfal de cualquier vencedor de la tierra. Por éso estamos así, laburando todo el día y corriendo detrás del mango cual si fuéramos maratonistas olímpicos.
Los ganadores por supuesto, no tienen ese molesto error en el ADN, por lo que pueden andar por la vida con la frente alta, decidiendo a cada paso sin que les tiemble el pulso cuestiones de orden superior que a nosotros nos dejarían helados, sin reacción, mudos y espantados.
Tal es el caso de Mauricio Macri que tomó el toro por las astas y se afeitó el bigote. No dudó un segundo, no buscó la aprobación de nadie. Es más, cuando salió sin el consabido adorno facial, observó a todos con gesto desafiante y dijo: "-¿Qué miran, tengo monos en la cara?".
Uds. y yo, pobres de nosotros, jamás tendremos esa fuerza, esa firmeza de carácter.
No insistan.
Nota:
1.-En mi pueblo le hubieran gritado: "¡
Calzonudo!". Es que son muy inciviles por allá.
2.-Me gustó mucho el eufemismo de Mauri sobre "el momento complicado" y la palmada en la espalda de CARAS con ese "encontrar un poco de paz y relax". Es que todos esos malditos opositores no lo dejan descansar. Pobre Mauri.
La crónica rosa de los tortolitos
está acá.