Hace no mucho tiempo, en una efeméride escolar dedicada a los niños, alguien incluyó un supuesto texto de José Saramago:
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Al lector familiarizado con Saramago, es más, que haya pispeado alguna de las muchas semblanzas de Saramago perpetradas en los medios serios en grado de alevosía cuando el escritor falleció, no se le puede pasar por alto que Saramago era ateo. Ateo militante diría yo. Comunista hormonal dijo él de si mismo en una larga charla con Jorge Halperín: "Padezco de algo que se puede llamar el comunismo hormonal. Por ejemplo,
las hormonas hacen que los hombres tengamos barba y las mujeres no.
Bien, imagínese que hay personas que nacen con ciertas hormonas que las
dirigen al comunismo y las pobres no tiene más remedio que ser así.
Bien, ahí tiene el motivo por el que sigo siendo comunista, por una
hormona que me impone una obligación ética."
Por si faltaran pistas, revisando los libros que escribió Saramago uno encontraría "El Evangelio según Jesucristo" y "Caín". Y si encima los hubiera leido sabría con certeza cuál era la posición acerca de dios que tenía Saramago. Si el cazador de palabras célebres para una glosa escolar poseyera un criterio estético desarrollado, o fuera un lector promedio, incluso de bet-sellers no podría dejar de considerar apócrifo, falso, el texto anterior. Por razones obvias.
Bueno, eso no pasó. Incluso tengo la sensación molesta de que al citar supuestas palabras de Saramago el culpable pensó que mostraba chapa de culto. Y lo más peor todavía es que nadie le dijo nada. Aunque esto último quizás fue por pudor. Porque quiero creer que alguien leyó a Saramago en este mundo.
Pero hay más.
En la página de facebuk de un programa de radio de Puerto Rico apareció el siguiente texto:
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Un extraño Shakespeare similar a los Coelhos de este mundo, un texto de Shakespeare que no parece escrito por Shakespeare. Y si. Porque no lo escribió Shakespeare. Ahora bien, no hace falta que uno sea un filólogo o un experto en literatura inglesa o incluso un fanático de Shakespeare para sospechar acerca de la autoría de la arenga new age lanzada al aire como un Shakespeare auténtico.
Puede por ejemplo, comparar con un texto de Shakespeare para ver si tienen algún punto de contacto:
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Soneto de amor I
De los hermosos el retoño ansiamos
para que su rosal no muera nunca,
pues cuando el tiempo su esplendor marchite
guardará su memoria su heredero.
Pero
tú, que tus propios ojos amas,
para nutrir la luz, tu esencia quemas
y hambre produces en donde hay hartura,
demasiado cruel y hostil contigo.
Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
pregón de la radiante primavera,
sepultas tu poder en el capullo,
dulce egoísta que malgasta ahorrando.
Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
ávidos, lo que es suyo no devoren.
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Más allá de la profundidad, a primera vista comprobamos que el lenguaje y las formas no son las mismas, dado que Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor nacido en el siglo XVI, inglés para más datos, cuyos recursos retóricos corresponden a esa época. ¿Cómo podría ser de Shakespeare un texto que parece escrito por Ari Paluch en el mejor de los casos? Y de nuevo y lo más pior es que una caterva de visitantes de la página aludida comentó el falso Shakespeare en términos de filosofía barata y zapatos de goma sin poner en duda ni por un segundo la autenticidad del texto. Sospecho que eso ocurrió porque muchos o la mayoría de ellos nunca leyó una línea de Shakespeare y casi te diría que no leyó más que algunas líneas en su vida, líneas de facebuk ponele.
Pero hay más. Y si, siempre hay más.
En una tarjeta de esas que se distribuyen en las ocasiones "especiales", subrayá: jubilación, despedidas varias, retiros, reuniones motivacionales, etc., algún sátrapa incluyó un "poema de Borges". "Instantes"
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Supongo que el incluidor se habrá sentido pleno e importante. Mirá, acá tenés a Borges en una tarjeta que te vas a llevar a tu casa y cada vez que la veas dirás "lee a Borges" puaahhhhh.
Huelga decir que el poema es apócrifo y que Borges nunca lo escribió y, además, nunca admitiría escribir semejante fruslería incluso si volviera a vivir.
Volvamos al ejercicio básico. Comparemos la pavada anterior con un verdadero poema de Borges.
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La Lluvia
Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto
patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.
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Superemos la obviedad acerca del manejo del idioma y los recursos poéticos. Obviedad tan obvia que encandila. Seamos un poco generosos en ese punto (aunque ese punto sea casi todo). Hagamos una breve lectura comprensiva y descubriremos que el poema apócrifo (dicen las malas lenguas que lo escribió Don Herold o Nadine Stair) contiene una mirada filosófica más bien primitiva en donde el sujeto B compara su existencia actual A con su existencia pasada A1, postulando que si pudiera volver al estado A1, él mismo no sería el sujeto B. O sea, si A volviera a A1 entonces B trataría de ser no B. Más allá de la ingenuidad rampante, vemos que existe un diálogo dinámico entre el pasado y el futuro. O sea, "Instantes" postula una mirada dialéctica de la existencia. Justo lo que Borges, que leía a Schopenhauer y había escrito una historia de la eternidad que es en definitiva la historia del tiempo, o de los tiempos, no ponía en sus poemas (a los que definía como poesía intelectual) Borges no era dialéctico (Cortázar que sí lo era escribió "mis amigos, que no tienen dónde caerse vivos" y Hegel aplaudiría)
Y el poema que usamos como ejemplo es un ejemplo de lo dicho, valga la redondancia. La reflexión de Borges acerca de la lluvia indaga sobre la naturaleza del tiempo, superponiendo en un mismo plano presente, pasado y futuro por medio de un símbolo intemporal como la lluvia, jugando con la idea de que la lluvia es la misma y esa mismidad logra anular la división temporal, aunque tal anulación ocurre en la memoria que es el verdadero territorio de las lluvias. Borges no dice que la lluvia lo convertirá en otro, sino que le permite encontrar a otro en la memoria y, quizás los otros planos de la existencia todavía no han sido alcanzados por
la segunda ley de termodinámica y el padre de Borges sigue presente en la lluvia de una tarde que el sujeto oye caer en el presente, porque quizás es la misma lluvia.
¿Necesito más aclaraciones?
Supongo que no.
Dicho lo anterior informo que varios de los asistentes a aquella jornada de reflexión docente (porque eso era) pegaron el mamotreto en sus cuadernos e incluso alguno transformó el pequeño texto en una lámina enorme confeccionada en papel afiche con la que engalanó el aula correspondiente.
Nadie o casi nadie los rescató de su error. Por los motivos citados en los apócrifos anteriores. Pocos leen a Borges y si no conocen a Borges ¿cómo podrían saber que la pavada que les habían entregado no era de Borges?
La moraleja queda en manos de los lectores.
Informo que el texto anterior y todos los aquí desgranados me pertenecen. Para que no me citen en falso che.