Una nada despreciable porción de argentinos y me animo a decir, habitantes del vicariato independiente de CABA se siguen golpeando el pecho y arrancándose las extensiones por la foto de Aylan Kurdi ahogado en las costas de Turquía. Y uno puede creer que semejante indignación es la muestra de una sensibilidad favorable a los inmigrantes que salen de sus países para buscar un futuro mejor, es más, para tener un futuro distinto a morir en media hora.
Pero no se dejen engañar. No es tan así.
Apenas la realidad de los inmigrantes los confronta en plena calle, a la luz del día, en la persona de inmigrantes concretos de carne y hueso todas esas buenas intenciones que lanzan en las redes sociales seguros de la distancia que los separa de la playa de Turquía se diluyen y les aparece la misma cretinidad que mató a Aylan.
¿Creen que exagero?
...
Delicioso
¿Así que no somos racistas?
Mirá vos
...
Nota: dos cosas más.
1.-No vi la misma indignación por la muerte de Orlando y Rodrigo Camacho. Quizás porque son bolivianos y murieron en un incendio en un taller clandestino y ya se sabe lo derechos y humanos que somos en estos casos.
2.-Lean por favor los comentarios que tuvieron que cerrar en esta nota de La Nación que nos arrimó el lector Luiggi (al que agradecemos por el aguante de siempre).
3.-Si, pueden vomitar.