En un país que tiene un 11 % de desempleo, que está realizando recortes drásticos para "reducir el déficit", la Iglesia Católica sigue recibiendo la friolera de 10.000 millones de euros al año. Claro, eso no es gasto público. Se ve que en todas partes mantenemos zánganos.
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Por supuesto, éso a los señores purpurados no les parece mal.