...
Ser testigo de algún caso resonante en Argentina es muy peligroso, el mentado trabajo insalubre. Ahí nomás, por la puta suerte que es grela, te salen al paso accidentes, asaltos a mano armada, explosiones, ataques al corazón, suicidios y aledaños. Por ejemplo Lourdes Di Natale que
se suicidó, el brigadier Rodolfo Etchegoyen que también decidieron
poner fin a su vida, Miguel Roig
que espichó apenas un tiempo después de estrenar su puesto de Ministro de Economía de Carlos Saúl I y Silvia Suppo
asesinada en un ¿asalto?.
Pero sigue la mala racha para los testigos: Leonardo Andrada, motorman, testigo de la tragedia de Once,
asesinado en otro "asalto".
Y hoy, a las 3 de la matina
le explotó la casa, un accidente a todas luces, a un testigo clave del Caso Candela. El accidentado está muy grave. Y yo le creo a la policía bonaerense que jura y perjura que fue nada más que un sucedido casual.
Qué mala pata ¿no?