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Cambiemos y su promesa de prosperidad para un segundo semestre que huye hacia adelante para situarse en vaya uno a saber qué año, es como la predicción del fin del
mundo que algunas religiones ensayan para captar feligreses.
Dicen "-El
fin del mundo será minutos más minutos menos el 19 de diciembre a las
20:37 hs. del año 2012".
Los adherentes salen corriendo, purgan sus almas, donan sus propiedades y preparan un equipaje de emergencia para resistir el Armageddon, miran a su pastor y se toman de las manos esperando el acabose.
La fecha propuesta llega y el mundo tan
campante y los tipos dicen con cara de monos sabios "-Hubo un error de
cálculo, la nueva fecha del fin del mundo es..."
Los adherentes vuelven a salir corriendo, purgan sus almas, donan sus propiedades y
preparan un equipaje de emergencia para resistir el Armageddon, miran a
su pastor y se toman de las manos esperando el acabose.
La nueva fecha también transcurre y el mundo se ríe de janeiro y los tipos dicen
con cara de monos sabios "-Sacamos mal las cuentas, porque usamos el
calendario gregoriano, la nueva fecha del fin del mundo es..."
Los adherentes reiteran las corridas, purgan sus almas, donan sus propiedades y
preparan un equipaje de emergencia para resistir el Armageddon, miran a
su pastor y se toman de las manos esperando el acabose.
Y el
calendario avanza y el mundo ni enterado de que se tiene que acabar y
los tipos dicen con cara de monos sabios "-Nosotros usamos para
contabilizar los años el sistema decimal, pero el correcto es el
hexadecimal, la nueva fecha del fin del mundo es..."
Los adherentes retoman las carreras, purgan sus almas, donan sus propiedades y
preparan un equipaje de emergencia para resistir el Armageddon, miran a
su pastor y se toman de las manos esperando el acabose.
A esta altura
lo que sorprende no son las explicaciones de los monos sabios que se han vuelto un manual de excusas, sino la
necedad de sus seguidores que siguen confiando en los profetas y
renuevan sus esperanzas a pesar de las evidencias.