El señor que habla en esta entrevista quiere hacernos creer que es un docente plagado de excelencia. Pero no, es más que nada un empresario. Antes que nada un empresario. Y ésa es la ética que recorre sus declaraciones.
Lo que lamenta con toda su alma es que la escuela no sea en todos los ámbitos una empresa capitalista, arrobada por el darwinismo social que preconiza la sociología funcionalista. El otro camino, el que intenta la inclusión, es mucho más complicado.
En este pequeño y humilde blog hemos señalado las deficiencias en la formación docente, pero nuestra crítica viene de otro lado y apunta para otra parte.
Una escuela impactada por la lógica empresaria no es un avance, al contrario, implica un retroceso amplio y en todo sentido.
Asi que Don Alberto De Luca, muchas gracias por sus opiniones, pero no gracias.
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