Ya no me quedan uñas ni dedos de tanto ingerirlos. Los nervios no me dejan vivir, hace noches que no duermo y todo el mundo carece de sentido: hasta tanto no me entere cuál será el modisto elegido para confeccionar el vestido de casorio de la hija de Clinton, Chelsea Idem, estaré a dos centímetros y medio de la locura.
Váyanlo sabiendo.
Nota:¿Es necesaria tanta tilinguería? Aunque pensándolo bien, sin ir más lejos, se ha desatado un polémica en torno a mi persona: necesito cambiar de calzoncillo y estoy entre boxer de algodón o slip. ¡Qué dilema! ¡La que se va a armar en los "medios"! ¡Cuánto misterio!