En estos días he comprobado que la INDIGNACIÓN (así, en mayúsculas, con el dedito levantado y apuntando al infinito) tiene Volumen. No me refiero al volumen físico, volumen=densidad x masa o al de un cubo, volumen=lado x lado x lado.
Me refiero a esa perilla que se usa en los aparatos de audio para elevar la amplitud del sonido.
La Indignación tiene un control semejante.
¿Cómo opera?
Funciona bajo ciertos parámetros, determinadas variables que, sumadas, logran elevar o atenuar la amplitud de la Indignación, o sea, incrementar o disminuir el volumen de la misma.
Veamos un par de ejemplos:
1.-Supongamos que se mueren 25 niños por día por causas evitables antes de cumplir un año en Argentina. Veamos la perilla de Volumen. Apenas se ha movido. Sube unos pocos decibeles y baja instantáneamente. Es que apareció Marcelo Tinelli en la pantalla y están a punto de bailar esbeltos cuerpos femeninos apenas cubiertos por efímeras vestimentas, mientras un jurado de notables establece cuál de todos se deslizó con mayor presteza por el caño de acero inoxidable.
2.-Supongamos que los policías de la federal hace un par de semanas levantaron a un grupo de pibes en la vereda del Alto Palermo y los torturaron haciéndoles pasar electricidad por el cuerpo. Observemos la perilla de Volumen. Otra vez, apenas unos decibeles. Y ya bajó. Es que en la pantalla ahora está Botineras.
3.-Supongamos que un bebé murió por un parto prematuro producto del asalto que sufrió su madre en una "salidera bancaria". Atención, el control de Volumen comienza a subir, no para de trepar. Gira hasta llegar al máximo. Se ha quedado ahí. No baja. La amplitud de la indignación alcanzó toda su magnitud (es aquí cuando podemos constatar llamadas frenéticas a los programas de radio, frases del tipo "hay que matarlos a todos", ruedas de consulta acerca de la pena de muerte, el que mata tiene que morir, ojo por ojo diente por diente, todos somos X, todos somos Y). El control permanece en ese límite que amenaza con romperle los tímpanos a cualquiera. Es extraño, porque aún cuando siguen en la pantalla Tinelli y Botineras, la Indignación no baja.
No encontré explicación para estas variaciones en el Volumen de la Indignación.
No sé porqué baja cuando mueren niños.
No sé porqué baja cuando torturan a niños.
No sé porqué sube cuando muere un niño.
Porque en los tres casos hablamos de dolor, sufrimiento y muerte.
Si Uds. me pueden ayudar a desentrañar el misterio, se los agradecería con la mayor deferencia.
