Claudio María Dominguez ya tiene una digna heredera, alguien que seguirá contribuyendo, como Odolito, a la salud espiritual de los argentinos en este país tan crispado en donde alguien tiene que hacerse cargo, seres de luz y fuerza. Menos mal. Yo tenía miedo que las enseñanzas de tan preclaro maestro cayeran en saco roto y nadie más perseverara en el camino de la sabiduría. Menos mal que llegó ella, para salvarnos a todos de una buena vez por todas.
Decálogo del Progresista Negro- actualización doctrinaria
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Moisés recibe de Dios las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos (algo
tenía que poner)
Este blog fue, en una vida anterior, un blog de política, y d...
