Cualquier Jurado lo absolvería.
"-Señor Juez, mi cliente sólo se defendía del torero. El nombrado, con la ayuda de un grupo de cómplices, lo acosaba en los límites de una Plaza de Toros. Los cómplices del señor le habían clavado una serie de espadas en el lomo y lo lanceaban con picas de punta aguzada montados en caballos.
Cualquiera se hubiera defendido Señoría. Mucho más cuando mi cliente no los había provocado en absoluto."
Claro que muy pocos pensarán que el toro se tomó justa revancha y el "valiente" torero recibió nada más que una cucharada de su propia sopa.
Defensa propia le llaman.