Se ve que estoy en medio de un ataque de recuerdos. A mi edad, recordar ya es una hazaña. Por eso voy a aprovechar (ahora que me acuerdo) para contar y contarme algunas cosas que pasaron allá lejos, cuando era un purrete.
Mis primeros libros, libros libros, o sea, libros con forma de libros en donde ya no había ilustraciones o eran más bien escasas, fueron los de la Coleccion Billiken.

Eran unos libritos bastante elegantes, de tapa dura. Había tres colecciones, según recuerdo: roja, verde y azul. Los primeros que cayeron en mi poder fueron los de tapa roja. "Miguel Strogoff" de Julio Verne inició la serie de los que leí. Luego "Colmillo Blanco" de Jack London. Casi inmediatamente, presa de la recién descubierta fiebre lectora, "Robinson Crusoe" de Daniel Defoe. Y así hasta terminar el listado. Después llegó la coleccion "Azul". "El último Mohicano" de Fenimor Cooper ilustrado por el increíble Enrique Breccia por ejemplo, fue uno de los tantos que pasaron por mis manos. Nunca leí ninguno de la coleccion "verde".

Por una circunstancia muy especial.
En ese momento descubrí la Colección Robin Hood.
Eran libros de tapa amarilla, con títulos muy llamativos. Aunque era más antigua que la "Billiken" la encontré después.
El primer libro que leí de esa coleccion fue "Sandokan" de Emilio Salgari. Y luego muchos más. Muchos pero muchos más.En ese momento descubrí la Colección Robin Hood.
Eran libros de tapa amarilla, con títulos muy llamativos. Aunque era más antigua que la "Billiken" la encontré después.

Es un hecho que no teníamos computadoras en aquella época. No sé qué hubiera pasado si hubieran existido las PCs. Había televisión (claro, ya estaba inventada) y yo miraba televisión. Pero también leía. Como un poseso. Leía. No solo libros, sino también revistas, diarios (aunque me aburrían un poco), comics, etc. Aunque de estas cosas hablaré luego.
Pero leía.
Y leer marcó mi vida.
No podría vivir sin leer.
¿Leer te hace mejor? No lo sé. No creo que un libro tenga tanto poder.
Tiene poder. Pero no tanto.
Pero leer me permitió leer el mundo. Valga la redundancia.
Leer el mundo, intentar desentrañarlo.
Entender.
Eso que uno nota, anda haciendo falta por todas partes.