jueves, 8 de noviembre de 2012

LLUVIA Y MEO II

Me hubiera encantado escribir éste artículo. Ya que no lo hice aconsejo leerlo.
Agrego: hoy saldrán a las calles a ejercer un derecho por el que hemos peleado mucho, largo y parejo. Es la sangre de nuestros muertos la que tiñó una y otra vez el pavimento. Fueron nuestros ojos los que lloraron de bronca bajo la niebla de los gases lacrimógenos, fueron nuestras espaldas las que recibieron los palazos propinados por los agentes del ¿orden?, fueron nuestras piernas las que nos sostuvieron mientras la caballería se hacía un picnic pisoteándonos con saña y persistencia.
Por todo éso, hoy pueden salir a la calle y decir lo que quieran sin que nadie les caiga por la espalda y los saque corriendo, a riesgo de su vida e integridad física.
Éso, tan impensado algunas décadas atrás, es un logro.
Cuídenlo, mímenlo, denle la importancia que realmente tiene. Estarán en la calle exponiendo su punto de vista y no serán objeto de persecución. Créanme que no es poco. Valórenlo.
Quizás, como en alguna parte dice el artículo recomendado, este sea el comienzo de su efectiva participación en la vida política del país, más allá de las broncas epidérmicas.
Yo al menos espero que eso ocurra.
Nosotros nos ganamos el derecho a decir lo que somos, fuerte y claro, para que no quepan dudas acerca de cuál es nuestra postura. Aguardamos su llegada, su disenso, sus propuestas, por fin, sus definiciones.
No nos defrauden.

3 comentarios:

Daniel dijo...

El dato de color es que muuuchos de los que hoy salen a cacerolear son los que estaban en el bando de los Videla como partícipes directos, cómplices, ortibas o desentendidos de los que antes te mandaban a un pozo picana por medio si te atrevías a abrir la boca.
Todo sea por la libertad de expresión.
Hoy, gracias a este gobierno gozan de la derogación de la figura de calumnias e injurias. Disfrútenlo y no se insolen que ya tienen bastante afiebradas sus cabecitas locas.

Dormidano dijo...

Daniel:
Si señor. Como decía un artículo ayer en Página, salen a la calle a que se vuelva lo público a la oscuridad.
La oscuridad que acompañaron muchas veces, por error, omisión o francao apoyo.
Hoy pueden decir lo que quieren, y está muy bien que lo hagan.
La calle requiere algo más que una bronca pasajera o estacional. En la calle hay que exponer la consigna, exponerse, ir a la luz pública. La calle es una confesión de parte, como bien sabemos los que hemos estado en ella. E implica una responsabilidad inmensa. Porque salir a la calle es hacerse cargo.
Por más que no quieran, por más que pretendan tirar la piedra y esconder la mano.
No ha lugar.
Esto, de algún modo, es un avance.

Daniel dijo...

Dormi;
estos ya mas que tirar, rompieron la piedra con la que se hizo la placa a Rodolfo Walsh:

http://elaguantepopulista.blogspot.com.ar/2012/11/buen-comienzo-muchachos-como-era-lo-de.html