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Es necesario volver a señalar que eso de la "objetividad" es un engañapichanga. Nadie, abolutamente nadie, puede ser objetivo. ¿Cómo no se puede? me dirá alguien que todavía tiene fe en la epistemología normativa. No se puede porque siempre es un sujeto el responsable de encarar éste o aquel tema. For example: en una esquina se estrolan dos autos, hay una decena de testigos. Cuando son consultados acerca del accidente cada uno dirá cosas diferentes sobre el hecho. ¿Por qué? Porque cada uno es distinto al otro y además, estaban en una situación particular en un momento determinado y pese a que el choque ocurrió en el mismo instante, los testigo están inserto en sus propias circunstancias. Algo que resulta obvio cuando la subjetividad confunde los mensajes en el apasionante juego del "Teléfono descompuesto".
¿Entonces qué hacemos?
La actitud de un investigador responsable (cuya mirada además es instrumental) consiste en vigilar las condiciones en las que produce el conocimiento, o sea, poner en cuestión el contexto de descubrimiento de forma tal que se pueda comprender el impacto de ese contexto en el objeto de estudio que aborda. Siguiendo ese camino el investigador sabe que enfrenta al objeto de estudio desde sus propios esquemas de conocimiento, munido con ideas, prejuicios, circunstancias, etc., que impactarán en sus elecciones a la hora de investigar. El investigador ejerce sobre él mismo una férrea vigilancia epistemológica.
Esto se llama pretensión de objetividad y es un requisito fundamental para sincerar el objeto de estudio.
En otros ámbitos más ligados a lo cotidiano, el periodismo por ejemplo, se podría aplicar un procedimiento semejante al anterior. Al indagar sobre éste o aquel hecho, el periodista debería ser conciente de su propia mediación. O sea, que es él con todo su bagaje el que está tratando de informar y que, por eso mismo, lo que llevará al tapete será una versión recortada de realidad, selección que se ejecutará en función de intereses propios o ajenos. De esta forma el que lee, ve o escucha comprenderá que no está viendo la realidad sino una parte de ella. Evitaríamos así el efecto sinecdóquico (o sea, la parte por el todo) y esa pretensión (que es una petición de principio) de "esto es lo que Ud. tiene que saber antes de salir de casa".