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Se ha escrito mucho sobre el 19 y 20 de diciembre de 2001. 39 asesinatos son la huella sangrienta que dejó aquel neoliberalismo en retirada, de la mano de un autista y su corte de adulones y milagreros (gran parte de esa corte ahora habita los mismos lugares desde donde desataron el espanto). Ya nos hemos enterado que uno de los asesinos de aquellas jornadas, Esteban Velázquez, el matador de Pocho Lepratti es militante del PRO en Arroyo Seco y fue fiscal de ese partido en las últimas elecciones.
La suprema injusticia ha perdonado las hazañas de Fernando la Rúa en aquellos tiempos en donde dictó un estado de sitio que fue la antesala de una cacería humana.
Pero poco hemos hablado de vos, si de vos. Ese que gritaba "Piquete y Cacerola, la lucha es una sola". De vos, que apenas pudiste volver a las arenas de la costa Atlántica le diste vuelta la cara a "esos negros de mierda que no me dejan circular".
Vos, eterno desmemoriado, prescindente, apolítico (o sea, el peor de los reaccionarios) que sufriste en carne propia los noventa y quedaste con el tujes mirando al norte en 2001. Vos, que te quedaste sin laburo, que viste emigrar a parientes y amigos, que palpaste el hambre en las calles, que observaste cómo un país se iba a la mismísima mierda. Vos que corrías detrás de los precios que aumentaban de la mañana a la tarde, vos que perdiste los sueños, vos que te quedaste sin la chance de un futuro, vos que tuviste que vender el auto, la casa, los muebles, la dignidad. Vos, vos, vos.
Vos pedazo de pelotudo volviste a votar a los que nos llevaron al 2001. Vos, vos solito, con tu cerebro en bancarrota y los deditos trémulos de arengas estúpidas. Votaste "el cambio". Vos, sorete egoista, soberbio de cabotaje, capitalista de maceta, pensaste que los intereses de los que tienen el chupetín por el palito son tus intereses y al meter el voto esperabas una foto rutilante del reportero de Gente.
Vos, analfabeto político en grado de alevosía y premeditación. Vos y tu odio pret a porter, vos y la tilinguéz militante con la que enfrentás el mundo. Vos y tu carita escondida en los vidrios polarizados del Gol que ahora está inmóvil en la puerta por falta de guita.
Hoy la corrección política se puede ir a la reputamadre que la parió, hoy no hay eufemismos. Hacete cargo fiera. Dejá de festejar la desgracia general para esconder tu maldita miseria humana. Nos cagaste a todos: el pibe que ahora se muere de hambre o apenas come en un merendero es una consecuencia terrible de tus acciones. Esta vez no te vas a escapar por la tangente. Acá no existe más el "Yo, argentino".
Vos sos responsable, junto con otro montón de palurdos como vos, de la tragedia que acecha en el horizonte. Responsable, porque la decisión que tomaste nos cagó a todos. No solo a ese "negro de mierda" que te causaba urticaria, a todos, incluso a vos que ahora te hacés el boludo.
Otro día pensamos cómo encarar el proceso de expiación. Hoy no.
Hoy me encantaría que sintieras vergüenza, que te miraras al espejo y te dieras asco.
Vos, si, sigo hablándote a vos.
Me gustaría que te arrepintieras por volvernos a condenar al infierno. Una vez más, por sembrar las semillas de otro 19 y 20 de diciembre.
Pero no soy tan optimista.
