Además, un anciano recuperó su virilidad y arrojó, al bajar las escaleras del avión, un frasco de viagra. ¡Milagro, milagro!. Y todo gracias a la sangre del beato. Ahora Berlusconi y Papandreu se pelean por la reliquia a los efectos de lograr otro milagro: volver al poder. Se rumorea que Lagarde lanzó a los templarios franceses tras el preciado tesoro para lograr el anhelado milagro económico.
No da abasto Juan Pablo. Labura más que en vida.
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¡Es un santo el difunto muerto que ya falleció!

