...
"Esta vez dirigió su vista hacia mi. Era horrible estar oyendo cómo acumulaba pruebas y más pruebas contra Miss Raquel y saber que, pese al gran anhelo que sentía uno por defenderla, era imposible desconocer la verdad de lo que él decía. ¡Gracias a Dios soy yo un ser que reacciona orgánicamente por encima de la razón! Esto me capacitó para apoyar firmemente el punto de vista sustentado por mi ama, que era el mío propio. Esto sirvió también para levantar mi espíritu y hacer que enfrentara osadamente al Sargento Cuff. Aprovéchense mis buenos amigos, se lo ruego, de este ejemplo. Se evitarán así muchas molestias enojosas. Cultiven la supremacía de los sentimientos sobre la razón y verán entonces cómo le cortan las garras a todo ser cuerdo que intente arañarlos, por el propio bien de ustedes."
...
(La Piedra Lunar, William Wilkie Collins, tomo 2, pág. 192-193, Centro Editor de América Latina, 1981)
