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jueves, 20 de abril de 2017

ELOGIO DE LA TIMBA FINANCIERA

Es obsceno. Asqueroso. Hediondo. El elogio de la bicicleta esgrimido por alguien que también es obsceno, asqueroso y hediondo: Luis Caputo. Lo que está diciendo es que nos pueden venir a esquilmar con toda comodidad, y lo dice con impunidad absoluta y completa.
En un "país normal" ya habría un fiscal investigando el asunto. Pero por ahora es éste país.
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Aclaremos: no habla de inversiones productivas sino financieras que, según él mismo, obtienen tasas de retorno que no se consiguen en el mundo. ¿Inviertiendo en producción? No no, timbeando con el "carry trade", o sea y en criollo la famosa bicicleta financiera. Una delicia.

domingo, 17 de abril de 2016

EL "ELOGIO" DEL FMI: LA CASA ESTÁ EN ORDEN

Nos están cargado
Calculo
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Y si me preguntás, los elogios del FMI son piedra
Fúlmines
¿Querés pruebas?
(miren las fechas)
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Como verás, el FMI tampoco es original

viernes, 22 de enero de 2016

¿QUIZÁS HAYAS LEIDO ESTO ANTES?

¿No tiene algo así como un aire conocido?
¡Si pavote! ¡Ya lo leiste!
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Y vos, nabo a cuerda, a cavallo de tu mala memoria o mala intención, volviste a votar a los mismos tipos que el FMI elogiaba. Ahora el FMI "elogia" a Macri ¿adiviná lo que va a pasar? ¿O no te acordás?
¡Es el FMI aparato!

domingo, 12 de abril de 2015

SIGUEN LOS APLAUSOS DE LOS DIARIOS ESTADOUNIDENSES

Al entusiasmo del Clarín Post debe añadirse el elogio extasiado del Los Andes Chronicle que, en línea con su colega alaba la perfomance de su gobierno, o sea, EE.UU.
Celebran además que se termine esa perniciosa ideología que hace que el tercer mundo odie a EE.UU. sin fundamento alguno. Pobres santos.
Es emocionante cuando la prensa del país apoya a la diplomacia gubernamental.
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jueves, 21 de noviembre de 2013

CAGAZO

Siguen sin gustarme estos festejos, estos gestos de aprobación. Porque los tipos que los profieren son los que aplauden cada vez que alguien está dispuesto a romperle el tujes al laburante (hasta muchos laburantes que, guiados por una brújula prestada aplaudieron la salida de Moreno, aplauden: cosa que me espanta y supera mi capacidad de asombro).
Los tipos que ahora aprueban a coro y lanzando papelitos al aire son los que proponen lo que ya sufrimos. Por tanto, si manifiestan su beneplácito no me queda más que asustarme y salir corriendo a comprar un calzoncillo de lata, no sea cosa.
Ahí tenés entre la sanata que este títere se aprendió de memoria (no no, jamás obtendría una conclusión por su cuenta a partir de premisas o cosas tan abstractas como ésas) las palabritas mágicas: previsibilidad, agregar valor, etc. El rumboso engañapichanga con el que los que tienen el chupetín por el palito tratan de inclinar hacia su campo la puja distributiva (si boludo mío, analfabeto político adorable, de eso se trata). Lo demás son fruslerías para desviar la atención: ¿acaso crees, tesoro mío, ingenuote, que los señores como Mauricio tienen algún interés en la república, la democracia, la libertad de prensa, etc.? No pavote, chiquito tierno: lo que quieren es guita, tu guita para ser más exactos.
El viejo y entrometido Marx lo analizó hace tiempo y sigue teniendo razón (mal que le pese a los marxistas ortodoxos que han decidido derechizar a Marx transformándolo en una receta): la explotación sigue gozando de muy buena salud, la extracción de plusvalía continua sin prisa pero sin pausa (aunque a los marxistas ortodoxos estos dos procesos se les hayan perdido detrás de una caricatura de los mismos). La lucha de clases es tan obvia que uno no entiende cómo no la ven, cómo no la vemos.
Si los que explotan, extraen plusvalía y combaten contra los asalariados festejan: ¿no es lógico que yo me asuste y me cague en las patas?