¡Menos mal que en este tembladeral vino Monseñor Aguer a prender una lucecita para que nosotros, pobres ciudadanos atribulados, podamos decidir nuestro voto! ¡Menos mal! ¿Cómo era éso que la Iglesia Católica no se metía en política?Ah no. Disculpen, lo de Aguer son "consejos pastorales". Pasa que yo veo todo con una mirada cargada de ideologismo, en cambio Aguer no. Que va.
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