La ciencia está preocupada por un tema que marca a fuego la agenda de investigación en la última década. La frontera final, la búsqueda de una verdad que le resta sueño a los cultores de la probeta y el Matraz de Ernlenmeyer, el santo grial del conocimiento contemporáneo: ¿por qué el bostezo es tan contagioso?
...
Si señoras, señoritas, señoritos, señores y ambos dos, ¿obtendrán estos abnegados cientificiófilos respuesta a tan enigmático interrogante? Yo no sé che. No quiero parecer un pesimista, pero tampoco un optimista.
Nota:
¿Acaso cree lector escéptico que yo me he inventado esta Primera Conferencia Internacional sobre Bostezos? En todo caso, fueron ellos.