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jueves, 2 de mayo de 2013

¿OTRA VEZ? ACLAREMOS LOS TANTOS DE NUEVO

Los halcones israelíes gustan de confundir los tantos cuando quieren sostener posiciones que se desmoronan por sí solas. Por ejemplo Jorge Knolovits, secretario general de la DAIA que "expresó su preocupación sobre una nueva forma de antisemitismo, atravesada por la intervención de Irán en el continente".
Vivo como el hambre Jorgito dijo: "Tenemos claro que, en general, no hay antisemitismo en los actos del gobierno. Pero en cuanto Irán siga penetrando en el continente, habiendo fábricas en Bolivia y Venezuela, nosotros vamos a padecer las consecuencias de lo que puede generar el antisemitismo iraní­ y muchas comunidades islámicas fundamentalistas. Además, la embajada de Irán en Bolivia es mayúscula, absolutamente desmesurada para el tamaño del comercio y el territorio".
O sea.
Queda mal ser tan obvio y enunciar a viva voz los intereses que defiende Knolovits. Asi que mejor no lo hago.
Pero la arenga capciosa me sirve para plantear de nuevo estoy de vuelta un asuntito relacionado con el antisemitismo: estar en contra de la política que lleva adelante el estado de Israel en la persona de sus gobernantes, funcionarios, soldados y simpatizantes no es ser antisemita. De ninguna forma. Es estar en contra de la política oficial del estado de Israel que consta de no pocas hazañas que harían palidecer al mismo Pol Pot.
No estoy en contra del pueblo judío, no quiero que desaparezca, no tengo prejuicios contra el pueblo judío de ningún tipo ni pienso tenerlos.
Y al mismo tiempo estoy en contra de la política, más que nada exterior, desplegada por el estado de Israel, y su rol de matón de EE.UU. en Medio Oriente, contra el exterminio y desplazamiento forzado del pueblo palestino, contra los bombardeos de poblaciones civiles, campos de refugiados, contra el asesinato de mujeres y niños por parte de tropas israelíes, etc. Sin duda estoy fervorosamente en contra de semejantes cosas.
Pero no del pueblo judío.
Asi que, a no dejarse enredar por la retórica de los pibes como Jorgito. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Pssssssttt.
Nota:
Habría que inventar un término para nombrar "al prejuicio o la hostilidad abierta hacia los árabes como grupo generalizado". Ya es hora ¿no?