Hace mucho, pero mucho mucho tiempo, que no leía un razonamiento tan estúpido como el que sigue.
Es digno de destacar el camino que traza Rolandito para llegar a una conclusión falsa. Si uno no anda con cuidado puede tragarse, como un sapo o una manzana podrida, este silogismo defectuoso.
Ya se sabe: los pelados son petisos, yo soy petiso, por lo tanto soy pelado.