Yo, que uso una lógica muy básica para todo, llego a conclusiones medio locas, delirantes: ponele, si soy un empresario y exporto algo, me tomo semejante trabajo para ganar un poco de guita. Porque soy empresario y porque éso es lo que busco: obtener dinero.
Y si exporto y no gano un peso partido por la mitad, dejo de exportar, porque en ese caso estaría perdiendo decadracmas, lo que va en contra de mi propio rol, o sea, ganar rupias a montones.
Pero parece que los empresarios argentinos son tipos mucho más retorcidos. O yo no entiendo nada de empresas, negocios y cosas así (lo que es muy cierto por otra parte).
Por ejemplo Juan José Aranguren, presidente de Shell Argentina que dice cosas como ésta:
...
...
Extraños empresarios éstos que, perdiendo petrodólares, siguen exportando. ¿Les habrá dado por la generosidad corporativa?