El Presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), Ettore Gotti Tedeschi, acusado recientemente por lavado de dinero, muy suelto de cuerpo, defendió la economía del Vaticano. Si ya sé, es sospechoso de lavado de dinero, pero bueno, en la ciudad de los purpurados estar acusado por blanqueo de capitales no es razón suficiente para poner al acusado en cuarentena. Al fin y al cabo en esa ciudad todos tienen más de un cadáver en el púlpito.
La cosa es que Don Tedeschi habló. Y dijo cosas como éstas:
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Si. Leyeron bien. El tipo éste, acusado por lavado de dinero, habla de ética y transparencia. Y luego nos aclara que el poder económico de la iglesia católica sirve para garantizar "una presencia incisiva de los valores cristianos". También leyeron bien. Dijo éso. ¿Querían una confesión? Ahí la tienen. Por éso es que se meten en todo y donde no los llaman. Por eso juntan guita con pala. Para favorecer esa presencia "incisiva". En criollo, para hacer lobby.
Y a continuación está el argumento elemental que usan estos señores para justificar sus trapisondas. E incluso hablan de una especie de misericordia a control remoto.
Si, yo sabía, el banco del Vaticano sirve para hacer obras de beneficencia. ¿Cómo no me había dado cuenta?