Por la cantidad de agua que ha pasado bajo el puente uno cree que varias cosas han quedado claras y ya no es necesario seguir discutiéndolas. Aunque en muchos aspectos sigo siendo un troglodita, como bien lo señala mi señorita novia que me esconde los garrotes toda vez que puede, algunos hechos han sido comprendidos y entendidos.
Por ejemplo que la Homosexualidad no es una Enfermedad.
Que novedad dirán Uds. Bueno che, soy lento de entendederas.
Entonces ¿para qué discutir el asunto?
Porque hay muchos por ahí que no lo han entendido. O no quieren comprenderlo. Que es más o menos lo mismo.
Por ejemplo, los señores de Religión en Libertad, que publicaron
una serie de reportajes a un supuesto "
gay arrepentido". De esas entrevistas se desprende que la homosexualidad es...¡una enfermedad!. Una enfermedad de la cual Dios te cura.
Después de seguir con atención la involución de la Iglesia Católica de la mano de Juan Pablo II y Benedicto XVI, ya no debería sorprenderme. Pero sigo asombrándome con estos planteos. Pasos hacia atrás con los que pretenden recuperar el terreno perdido.
Y no son más que pasos hacia el abismo.
NOTA:
La explicación sobre la autenticidad del "testimonio" por parte de Religión en Libertad merece una mención especial.