Como si de un recién llegado se tratara, acá lo tenemos a Duhalde declamando sobre el país.
Tal como se ve, tiene la conciencia tranquila. Porque él no tuvo ninguna responsabilidad sobre los asesinatos de Kosteki y Santillán, no fue vicepresidente de Méndez, no fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires e Intendente de Lomas de Zamora.
Ése era otro. Tal como le confió a Hernán López Echagüe para el libro que cuenta sus andanzas: "El Otro".
Ahora, de nuevo, fiel a su costumbre, también se hace el otro.