La cúpula de la Iglesia Católica chilena le llevó a Sebastián Piñera una propuesta de "indultos" para el bicentenario.
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El mamotreto presentado se llama "Chile, una mesa para todos en el Bicentenario". En el medio de párrafos y párrafos de palabras para despistar al descuidado, aparece el siguiente inciso:Acá se les ve la marca de la gorra a los curas chilenos. Todo el discurso que expelen sirve como engañapichanga. No les interesa el que se afanó una gallina y está en la gayola desde hace años. En absoluto. Si por ellos fuera que lo fusilen. Los purpurados quieren que larguen a los funcionarios de la dictadura que están presos por delitos de lesa humanidad.
Demasiado previsibles. Los reverendos hijos de puta de siempre.
Y para ponerle el moñito al paquete, los monseñores transforman la palabra impunidad en "perdón", usando al evangelio para justificar esa chicana.
Lo dicho, los Abogados del Diablo.