Están por todas partes. En empresas, bancos, esquinas, vehículos, pasillos, frontispicios, baños, en plena altura, a nivel del suelo, en el resquicio de un hormiguero. Cámaras, cámaras que miran y vigilan. Cada vez somos menos anónimos. Por eso cada vez somos más anónimos.
Poemas con excusa: Sonetos soñados
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*El sueño del caballero o La vida es sueño (A. de Pereda)*
El sueño tiene un prestigio en decadencia. Si Kublai Khan pudo soñar un
palacio y Coleridge...