martes, 13 de septiembre de 2016

LOS MITOS DE LA TEOLOGÍA ECONÓMICA: EL TAMAÑO DEL ESTADO

Los tipos que hablan de economía en los diarios ortodoxos ahuecan la voz, te miran por encima del hombro y luego expelen frases que no tienen sustento teórico ni empírico. Apenas las rascás un cachito lo que aparece son las famosas peticiones de principio. ¿Qué es una petición de principio? Es una falacia lógica que se produce cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas.
Veamos un ejemplo:
1.-Milton Friedman no miente 
2.-Milton Friedman escribió este libro
3.-Este libro dice la verdad
Una cosa no se prueba por virtud de ella misma.  No existe la posibilidad de que de cuenta de sí misma sin tener que acudir a otras formas de comprobación. La petición de principio argumenta de forma circular, probando algo con la cosa misma que quiere probarse.
Esto es lo que hace el pensamiento económico ortodoxo, liberal, neoliberal, neoconservador, etc. Formula peticiones de principio. Por ejemplo en esta nota de El Cronista Comercial:
...
 ...
"Este dato se complementa con otro factor: en la mayoría de las provincias hay más empleados públicos que privados (con las excepciones de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), lo que marca cuál es el desafío más grande a resolver para alcanzar ese objetivo: quebrar la enorme dependencia que la economía tiene hoy del sector público."
Puede parecer que Hernán de Goñi, editorialista de El Cronista y autor de la nota de opinión, está diciendo algo muy serio y razonado. Bueno, no es así. Es una petición de principio. Goñi establece como cierta la conclusión de que el problema central de la economía es "la enorme dependencia que la economía tiene hoy del sector público". ¿De donde deriva esta conclusión? De premisas que, según él, dicen la verdad (Milton Friedman no miente y Milton Friedman escribió este libro), por tanto, la dependencia de la economía del sector público es el problema central (este libro dice la verdad). No ve la necesidad de demostrar nada. Simplemente apela a frases remanidas sin establecer relaciones causales fuertes sino apenas un correlato sin verificar entre las premisas y su conclusión.
Pero el asunto se agrava un poco más. Dice Goñi:
"El Estado ahoga a la actividad privada con su necesidad de cobrar gravámenes excesivos, que destina para subsidiar a las personas que no consiguen trabajo porque las empresas que deberían contratarlas están ahogadas por los impuestos."
La conclusión de esta petición de principio es que las personas no consiguen trabajo porque el Estado ahoga a las empresas con impuestos excesivos que destina a emplear a las personas que las empresas no pueden contratar por "la presión impositiva". Como verán, el argumento circular es evidente. Más allá de la discusión acerca de la génesis del desempleo, el supuesto razonamiento es engañoso. De la premisa "nos cobran gravámenes excesivos" no se sigue que las personas no consiguen trabajo porque las empresas están "ahogadas por los impuestos". Más que nada porque una cosa no es prueba de sí misma.
O sea, estamos frente a una petición de principio que además recurrea a un prejuicio pseudo-económico para fundar su veracidad.
Ahora ¿a dónde va Goñi con estas falacias? 
"Una propuesta para empezar a abordar esta problemática presentada en el ámbito antes mencionado apuntaba a reducir el peso de los aportes y contribuciones patronales, creando el concepto de mínimo no imponible a las cargas sociales."
Toda la parrafada anterior tiene como único objetivo proponer una disminución de los aportes y contribuciones patronales. Esta es la conclusión final de la nota editorial. ¿Qué elementos esgrime Goñi para dar por cierta la argumentación? Los argumentos contenidos en las premisas sin verificación alguna. De nuevo, razonamiento circular. En general, la petición de principio de Goñi indica: "esto es así porque yo lo digo". Siendo el "yo lo digo" una mezcla de mitos económicos, intereses de la Fundación Mediterránea y prejuicios contra el Estado.
Insisto: más allá del debate acerca del rol del Estado en la economía y de las causas del desempleo y el empleo en negro, lo que acá estamos señalando es la debilidad del pensamiento económico ortodoxo que, en general, no puede dar cuenta de sus principios. 
O sea, estaríamos ante ideas pre-científicas, en el mejor de los casos. Incluso pseudo-científicas, si me levanto con el naranjo torcido.
En cualquiera de los dos casos, lo que no hacen Goñi, ni Friedman, ni sus acólitos, es dar cuenta de sus hipótesis sometiéndolas a cualquiera de las formas de evaluación del conocimiento científico que circulan. Incluso las de su propio paradigma epistemológico.
Así estamos país, y se lo hemos contado.    

5 comentarios:

RT dijo...

Se me ocurre que otro concepto vulgarmente aceptado es que hay que hacer lo que mejor "sabemos" hacer. Así en esa línea de pensamiento nos reducen a plantar, cosechar y criar vacas. Y eso es aceptar la división internacional del trabajo, sin discutir ni probar que es lo mejor que sabemos hacer.
La propuesta de ser el supermercado del mundo es la lógica del patrón de estancia.
El problema es que el patrón de estancia no -sabe- de otra forma de -hacer- que servirse de la tierra y del peón. Y claro que nunca faltan capataces dispuestos a hacer sentir el rigor del patrón en toda la estancia.
Y por el punto de los "gravámenes excesivos" para subsidiar a personas que no consiguen trabajo, uno se queda pensando si el tipo es un imbécil o un cretino, porque los "gravámenes excesivos" a los que se refiere son para pagar deuda: deuda externa socializadas por medio de ingeniería económica de grado criminal, deuda de los gobiernos municipales, deuda de los gobiernos provinciales... deuda de la que exclusivamente se benefician los grupos económicos que "casualmente" se reúnen para lanzar este tipo de criticas-conclusiones. Y lo que sin dudas es un circulo es que a los periodos de alto endeudamiento sobreviene periodos de desocupación que son usados para reclamar la quita de impuestos y flexibilizar el régimen laboral.
Ahora... estos tipos preocupados por la desocupación son un mal chiste...

ram dijo...

No, Dormi, haga un mìnimo esfuerzo y entienda, el camarada goñi, siendo tan educado como es (no como usted o yo, viò? no se lo dijo con la crudeza necesaria - La frase que corresponde es "porque lo digo yo, y BASTA! - obviamente el BASTA es la palabreja esencial para ponerlo en vereda a ustè y cualquier discutidor por el estilo.
Sì, Dormi, Basta, no joda màs hay que terminar con el suplicio estatal sobre los pobrecitos empresarios privados, si tienen que tirar la guita en esa negrada, ¿què se puede "exportar" a panamà?

marcelo ignacio dijo...

Bah, lo de siempre: darles a las empresas guita, para que inviertan. Más exactamente, para que decidan si la van a invertir o se la van a mandar al bolsillo; el 99% de las veces, se la guardan. Porque nadie invierte porque tiene guita, se invierte porque se espera ganar guita. Si no se espera ganar guita, por más que la regalen, nadie invierte nada.

Lo mismo que con las retenciones, lo mismo que con el tarifazo, lo mismo con el blanqueo, lo mismo con todo: se les regala la guita, pero no se condiciona a que la inviertan. Y, como cualquiera que piense con la cabeza puede sospechar, no hay inversión alguna. La guita regalada simplemente se esfuma.

Anónimo dijo...

Es el problema de llamarlas "ciencias economicas"

Norberto dijo...

Digo yo, si todos sabemos que en los pueblos de las provincias mencionadas como ricas, la informalidad laboral era y es la regla, que por lo tanto los mismos recibieron gran impulso a través de la gran cobertura previsional de quienes no registraron nunca aportes a pesar de haberse roto el lomo trabajando para esos patrones que quieren disminuir aún más sus carga, y también por la extensión de la AUH entre quienes por estar en negro no recibían las asignaciones familiares, que le hace pensar a Goñi que esa circunstancia no es repetida en con mayor amplitud en las provincias con menores recursos, y siendo que la relación entre empleados estatales y privados que se basa en los registrados es rebalsada por la ausencia de una buena evaluación de los que dependen de la economía informal.
Y aún así, ¿cuál sería una relación adecuada entre empleados estatales y privados en un país donde la educación y la salud pública cumplen un rol de gran magnitud como en el nuestro, o no ve que en los países europeos donde la estructura de servicios es parecida a la nuestra, ese ratio es en la mayor parte de los casos mayor, o nos quiere comparar con algunos de nuestros vecinos donde ambas son mayormente privadas o las públicas prácticamente no existen.
Nunca menos y abrazos