sábado, 7 de mayo de 2016

PICAN PICAN LOS MOSQUITOS

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Una humilde pregunta usía: ¿los funcionarios del PRO se levantan pensando a quién le van a echar la culpa por las cosas que no hacen o lo tienen decidido desde antes de acostarse? Es importante la diferencia porque si improvisan cada vez que alguien les pregunta qué van a hacer con ésto a aquello es dolo eventual, pero si preparan las excusas y más o menos van practicando frente al espejo estamos frente a un claro ejemplo de premeditación y alevosía.
Esta mañana escuché a Jorge Lemus, quien dice ser "ministro de salud" de este país, a la sazón, Argentina. Le preguntaban qué onda con el dengue y su vector, el famoso mósquito egipcio ése y la "respuesta" de Lemus fue: "La gente tiene que extremar los cuidados con el dengue. Todos los días hay que perseverar en la lucha contra el mosquito, etc.". No, de las acciones del ¿ministerio de salud? para prevenir y combatir el dengue ni una sola palabra. La culpa es del mosquito, de la "gente" pero ellos no tienen una charasca que ver. Ellos no fueron los responsables de desarmar los equipos de prevención, de echar al personal especializado en salud comunitaria que ayudaban a combatir el dengue atacando las causas de la propagación, etc. No no señor. Yo no fui.
El mercado decidirá.
En serio, yo sé que nos están tomando para la joda. Lo comprendo. Pero ¿hace falta tanta perseverancia?
Claro, no debería sorprenderme. Durante ocho años ¿gobernaron? la monarquía globotomizada de CABA y jamás asumieron una sola responsabilidad por sus acciones. Siempre era el gobierno nacional, las lluvias, la desgracia, el hombre de la bolsa, el cuco, etc. Nunca ellos. Jamás ellos. Claro, el pequeño detalle es que ellos eran el ¿gobierno?
¿En mérito de qué iban a cambiar de estrategia? Tirando la pelota afuera lograron tres reelecciones y una presidencia, o sea, a la "gente" le chupa un huevo si hacen o no hacen. Basta con que sean modositos, trajeados y perfumaditos y todo se les perdona.
¿El dengue? Bien gracias. Ni siquiera sabemos cuántos infectados hay. Y se quejaban del INDEC.
Pican pican los mosquitos, con bastante disimulo, unos pican en la cara y otros pican en el PRO.
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4 comentarios:

Moscón dijo...

Estimados compatriotas, deben asumir la responsabilabilidad y concientizarce que para combatir los cortes de luz, es indispensable el uso de velas.
Sabemos que todos juntos somos mas y así combatiremos el aislamiento para reinsertarnos en el mundo.Se puede.

Juan Guillermo Cocina dijo...

Extraordinario el neologismo globotomización. No sé si es de su autoría o no, pero es genial.

No existe mejor forma de nombrar la situación de irracionalidad colectiva que se está viviendo en los grandes centros urbanos.

Moscón dijo...

5 pesos aparte.
El "dengue" es otro tongo para asustar, los síntomas son como en otras 50 ó 100 enfermedades. Avanzada la enfermedad hay pequeños derrames cutáneos y los casos fatales son por hemorragias masivas con una morbilidad del 1 ó 2% si no son tratados.
Lo que esconden muy bien es que afecta a los mal alimentados, intoxicados con agroquímicos, envenenados de efluentes industriales o al hacinamiento y falta de higiene; o sea, la pobreza.

ram dijo...

No, Moscón, si el dengue es más o menos mortal, si afecta a los más pobres y/o mal alimentados, al final importa mucho menos que el modus operandi macrista acerca de una emergencia de salud pública y ese modus operandi es hacerse el boludo, rajar personal sanitario especializado, desafectar recursos y equipamientos y, con suerte, pagar avisos acerca de lo que la población debe hacer por sí misma (aparte de cagarse en la desgracia, claro).
Si el dengue es una peste "liviana", es una suerte; pero què pasarìa si la mano viniera por el lado del cólera, alguna gripe jodida, algùn derrame de veneno? - La "respuesta" macrista va a ser de manual: Jódase y muérase si le toca y sospecho que no es algo que debamos tolerar con resignación, si algo tiene que joderse y morir en este país es precisamente el macrismo y ni uno solo de sus habitantes.
Hay una peste llamada mauricio, falta una vacuna, hay que hacerla.