lunes, 25 de marzo de 2013

EN ESTE ASUNTO NO SE ADMITEN FLOTADORES

Una de las cosas que escuché viajando en tren, munido con uno de esos dispositivos que sirven para huir a un universo sonoro en donde no tengan efecto los apretujones del Roca, me puso en alerta roja. La benemérita revista "Para Ti" publicitaba com estridencia notable la apación de una "filosofía" que se difundía por las redes sociales y que "servía" para no se qué cuernos y además revestía características de delivery.
"Mira vos" pensé yo. Uno que tanto busca y busca sin demasiado éxito en los laberintos de la filosofía no puede menos que sorprenderse con la aparición de una "filosofía" que "sirva" y además, pueda ser desparramada por las redes sociales sin el engorroso trámite de leer pilas de libros, entenderlos y además, pensar en ello. Ni que hablar: al fatigar los senderos de la filosofía más que certezas lo que uno se consigue son dudas. Muchas dudas. Porque a cada paso, en cualquier encrucijada aparecen los interrogantes, las certezas dejan de ser tan sólidas. 
Y los muchachos estos batían el parche informando que una filosofía funciona, sirve para la vida cotidiana.
Un par de cosas, para los que tengan ganas de entrarle a la filosofía:
La filosofía no "sirve" en el sentido utilitario del término. No es un cupón de descuento o una entrada para el cine. Tampoco es un manual para arreglar bicicletas o corazones rotos. La filosofía es ante todo, una búsqueda porfiada de la verdad. Una búsqueda en la que, a veces y con viento a favor, aparecerán algunas respuestas, pocas. Pero son respuestas que solo "sirven" para seguir buscando.
Además, si de algo se precia la filosofía es de desconfiar de lo que aparece a simple vista, de lo que está ahí como dado. La reflexión filosófica disuelve el sentido común (si es que algo así existe) y confronta los postulados sobre los que el mundo se construye. Indaga detrás de la máscara aparente de las cosas, profundiza la mirada hasta desestabilizar lo que por afuera parece sólido. ¿Todavía piensan que "sirve" para la vida cotidiana?
Hay más: es cierto que todos pueden filosofar porque todos tenemos la posibilidad de reflexionar sobre nuestra existencia e intentar responder las preguntas que aluden al sentido, al origen, al motivo o no de esa existencia, sobre el ser en tanto acto y aparecer, etc. Pero para alcanzar determinados grados de reflexión hay que poner el culo en la silla y leer. Y además, entender. La filosofía también es adiestramiento en el sentido clásico del asunto. De lo simple a lo cada vez más complejo. No es que lees dos líneas de Ari Paluch o de Sri Sri Ravi Chantún y listo el pollo y depilada la gallina. De ninguna manera. Todos pueden, pero la filosofía requiere trabajo, estudio y perseverancia.
Pero, ¡ay!, estudiar filosofía no lo convierte a uno en filósofo. Quizás se acceda a la condición de erudito pero para que toda la lectura se transforme en filosofía además de estudiar lo que otros filósofos han conjeturado es necesario pensar e interrogar al mundo, y aún así tampoco hay garantías.
Calculo que, o yo no entiendo nada de filosofía (que no entiendo) o los de "Para Ti" están vendiendo algo muy distinto a una "filosofía".
Asi que doña, don: si se quieren meter en camisa de once varas, desechen la comodidad y, más que nada, esos pensamientos tan repetidos que multiplican al infinito el repertorio de lugares comunes y tírense de cabeza en la filosofía. No usen salvavidas, porque la filosofía no admite flotadores.

4 comentarios:

Mariam dijo...

Usted sabrá disculparme, pero la filosofía sirve. Y es útil.

Dormidano dijo...

Mariam:
Si si. Sirve, pero, tal como lo dije por ahí, no en el sentido que la palabra "sirve" es utilizada por la revista Para Ti.

Jorge Mux dijo...

Adhiero totalmente a tus palabras. Como profesor de filosofía.

Dormidano dijo...

Jorge:
Gracias.
El motivo de este post algo reactivo es el hastío que tengo y me va ganando el cuerpo de la utilización bastarda de algunos conceptos. Entre otros "filosofía". Podría haber agregado que muchos tipejos llaman filosofía al tenor de las elecciones de vida que efectúan cuando lo que convierte a un acto en filosófico es la reflexión sobre lo vivido, no la elección misma que puede provenir o no de una postura filosófica determinada o ser simplemente la repetición a pedal del sentido común, y así.
Pero prefiero reservar un poco de contrariedad para otras cosas que me irán saliendo o no, depende de las heladas, como dicen en Mendoza.