jueves, 7 de febrero de 2013

JUSTO DE LO QUE QUERÍA HABLAR: INVIABILIDAD

Hablando de los aumentos salariales que se estàn negociando a sol y a sombra, el benemérito Daniel Funes de Rioja se despachó con una de sus frases matadoras:
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"El más directo fue ayer Daniel Funes de Rioja, en su calidad de representante de Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), al afirmar que la posibilidad de tener que pagar el 30% es directamente "inviable"
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Justo de esa palabra quería hablar con los "empresarios", cuyas opiniones resume Don Rioja con la mayor crudeza.
Hablemos de lo que llamaré "El índice Casancrem": hace  cuatro años, meses más, meses menos, el consabido pote de Casancrem costaba 4,95 $ (parece un chiste ¿no?). Ahora ese mismo producto cuesta, según este lugar,  14,49 $.
Es ésto lo que a mi me parece inviable. Porque de 4,95 $ a 14,49 $ tenemos un aumento del 192,73 %. He aquí el tema.
En el medio no ocurrió ninguna catástrofe climática en el país, una guerra civil o nuclear, no hubo sequías inmensas y prolongadas que dieran al traste con la producción agrícola. Los factores de producción están intactos, esto es, no hubo descalabros que cambiaran radicalmente el modo en que se obtienen las materias primas y tampoco los procesos industriales, debido a los factores mencionados, se mantienen intactos.
Sobre el "aumento" de la materia prima nada tienen que decir porque al tambero le pagan chaucha y palito, tal como se pude comprobar.
Entonces ¿cuál es el motivo de este enorme aumento, este sí, inviable?
Ahí nomás saltará la respuesta mediática "la política social del gobierno, el gasto público, la disciplina fiscal y bla, bla, bla. que generan inflación y bla bla bla".
Me gustaría pensar que al menos nos vamos a tomar dos minutos antes de apretar "play" en el botón que indican los medios neoliberales. Digo, porque esas respuestas atávicas son lugares comunes que no explican ni un poco 192,73 % de aumento en un producto como el Casancrem.
En principio hay que señalar una verdad de perogrullo: los precios no los coloca el gobierno. Los precios son estipulados por los formadores de precios. Esos formadores de precio que le garpan al tambero 1,70 $ por litro de leche. Por lo que, en el Casancrem antes citado, la incidencia del precio de un litro de leche es del 11,73 % (hay otros procesos industriales involucrados en el Casancrem por lo que la incidencia debería analizarse con más cuidado, pero en cualquier caso la incidencia treparía a no más del 13 %). ¿ Y el resto? Ahí tendríamos que poner el componente impositivo que consiste en gravar el precio del producto con un 21 % (IVA que generalizó Cavallo, por si no lo recuerdan), el impuesto más regresivo que conozco por otra parte. Por lo que el precio sin IVA sería más o menos 12,05, por ahí. Usemos ese precio sin IVA como base y tendremos entonces que el precio del litro de leche tiene una incidencia de del 14,11 %. O sea, poniéndolo al revés, que del precio del litro de leche al precio sin IVA del casancrem hay un aumento del 608,82 %. ¿Qué tul?
Ahora nos informamos que la incidencia de la mano de obra en la cadena de productos lácteos es del 12 %, con una salvedad: la cantidad de operarios no ha aumentado desde hace diez años, cuando se procesaban 8.500 millones de litros. Con la misma cantidad de empleados se procesan hoy 12.000 millones de litros. O sea, que la mayor productividad absorbe los aumentos en los costos de la mano de obra. Entonces, pongámosle que ese porcentaje sea del 10 % considerando el aumento de productividad.
Ese 10 % más el 14,11 % del precio del litro de leche (a groso modo claro está) nos da como resultado un 24,11 % del precio sin IVA. ¿Y todo lo que queda?
Veremos entonces que ni los tamberos ni los laburantes de la cadena de producción de lácteos tienen una incidencia desisiva sobre el precio de los productos finales.  Aquí deberíamos extendernos acerca de la cooptación de la cadena de producción, de monopolios, oligopolios y cartelización pero no me da la cabeza ¿vio?
Sin duda mis cálculos son bastante malos y además hay factores que no tomé en cuenta.
Pero estos razonamientos básicos alcanzan para mostrar que el problema no es el salario y que tampoco es el productor.
Con lo que damos por tierra con los argumentos de Funes de Rioja sobre la pretendida "competitividad". No es por el lado de la reducción de sueldos o disminución del porcentaje de aumento por donde se mejora la competitividad. Tampoco esquilmando al productor para que venda su producción por nada.
Quizás limitando la voracidad de los "empresarios" algo cambiaría.
Lo que es "inviable" es que los empresarios se queden con tan brutal porción de la torta.
Y quitando el IVA, eso también, al menos a los productos de primera necesidad. Si querés un BMW pagá IVA, ponele. Si comprás un litro de leche no.
Añado: si alguna vez alguien se decidiera a indagar y sincerar los costos reales de los productos que comercializan los formadores de precios, menuda sorpresa nos llevaríamos.

12 comentarios:

iris dijo...

Inviable porque choca contra los sacrosantos límites de la ganancia empresaria, cada vez más obscena. Es el problema de dejarles a estos tipos el mercado atado de pies y manos.

Moscón dijo...

A estos ñatos habría que preguntarles bajo los efectos del pentotal sódico,seguro no encontrarían eufemismos adecuados para tapar tanta angurria y voracidad,genuino origen de tanta violencia.

Dormidano dijo...

Iris:
Es muy justo llamar a esa ansia desmedida "voracidad".
Creo que es la palabra.

Quilmeño dijo...

Dormi: La incidencia de la mano de obra en el costo es la madre del borrego y ningun industrial quiere largar datos sobre eso.
Le cuento un dato que me quedo grabado: En 1977 (o sea casi la prehistoria) en la aceria Gurmendi (estaba en V.Alsina donde ahora esta Makro y Andreani) la incidencia de la mano de obra era aprox. del 3& del precio de venta.No tengo idea de la incidencia actual,pero dado los cambios tecnologicos,puede que en general este por ahi.
Saludo

Dormidano dijo...

Moscón:
Para ocultar los tantos son mandados a hacer.
Pero, como dice Jauretche, es cosa de poner el asunto en palabras simples.

Dormidano dijo...

Quilmeño:
Según los muchos informes que repasé sobre el costo del "componente laboral" oscila entre el 13 y el 3 % de acuerdo a cada rama de actividad.
En donde la cosa es más que obscena, porque los costos laborales para las empresas constructoras apenas alcanza el 5 por ciento, con mucha mano de obra en negro azabache.

Luis Quijote dijo...

Hasta acá, de acuerdo.
Una pregunta: ¿Como se le pone el cascabel al gato?

Ishka dijo...

No creo que bajar el iva resulte en baja de precios, justamente porque los precios no tienen que ver con los costos sino que se fijan de acuerdo a lo que las empresas creen que la gente puede o debe pagar por ellos, las frutas, verduras y carne tienen iva reducido y en relación son mas caras que los productos elaborados con ellas, así que para mi la baja de iva solo perjudicaría al estado sin ningún beneficio para el consumidor.

Dormidano dijo...

Luis:
Yo tengo algunas ideas, pero me tildarían de comunista.
Por ejemplo, le apuntaría el centro del monopolio de la cadena productiva y de distribución, restándole poder a las empresas que cooptan todo el espectro desde la producción, la elaboración, la distribución y la venta al minoreo.
Hay muchas formas, pero, calcule la que se armaría.

Dormidano dijo...

Ishka:
En el IVA, en un mundo ideal, las empresas actúan como agente de retención ya que cobran el IVA y luego lo tributan.
Por eso, quitar ese impuesto bajaría el precio, al menos un 21 %.
Es un mal impuesto el IVA porque grava a todos por igual. Y en ese todos por igual (aunque el pez grande evada y eluda) el sector con menor poder adquisitivo se ve perjudicado.
En cambio se podría pensar en un impuesto progresivo relacionado con los ingresos. Más tenés más garpás.
Pero claro, como le contesté a Luis más antes, imagínese la que se armaría.

Luis Quijote dijo...

Dormi: Cuando me tildan de comunista suelo responder que soy vago, tímido pal'esjuerzo y jamás me afiliaría a un partido cuya imagen tiene herramientas de trabajo.
El IVA es injusto para los que menos tienen, por eso lo implementó Joe.

Me interesan sus ideas, pero habiendo tantos inspectores (?) coimeros, insisto:
¿Como se le pone el cascabel al gato?

Dormidano dijo...

Luis:
¿Trabajar? Ni en pedo. Ja.

Por otro lado, estuve a punto de decir que las asociaciones de consumidores, etc. Pero creo que eso ahora no camina muy bien.
Tengo para mi que la mejor opción o al menos la que se me ocurre como más viable es la aplicación de leyes antimonopolio y por otro lado, incentivar la creaciòn o recreaciòn de los eslabones productivos que fueron desarticulados por la cartelizaciòn. Entonces uno, ley mediante, opondrìa en el plano empírico a los ex-monopolios con reguladores lógicos, quienes se benefician de esa desmonopolización.
Luego, calculo, habría que dar un paso en torno a la conformación impositiva para fortalecer la posición de los productores de la cadena y castigar comportamientos monopólicos con mayores cargas impositivas (en este caso, punitivas).
Y lo más importante, es necesario desarticular el monopolio de la distribución, lo que se puede hacer (y costará mucho) es fomentar transportes alternativos, y en este punto pienso en el tren.