martes, 25 de septiembre de 2012

EL PELADO OSVALDO

Durante un tiempo nada despreciable muchos descubridores o enviadores de anécdotas aparentemente sorprendentes han bombardeado mi correo electrónico con éste texto. Calculo que conocerán bastante el ejercicio detallado: elegir un "líder" entre tres opciones. Para tal fin se enumeran características particulares de cada uno. Y se le ofrecen al lector tres alternativas, de las cuáles la "C" ("fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenía una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota.) corresponde a la descripción de las costumbres de Hitler.
Todos se sorprenden o simulan hacerlo y la moraleja que deberíamos extraer (según el inefable Coelho) sería que "nuestro gran problema, principalmente en un mundo que se está volviendo cada vez más fundamentalista, es no tolerar que las personas en posiciones destacadas tengan errores humanos. Siempre estamos en busca del gobernante perfecto. Estamos siempre esperando que un pastor nos dirija y nos ayude a encontrar nuestro camino."
Que edificante ¿no?
Bueno, ya fue suficiente. Le voy a ajustar las cuentas a ese razonamiento tan débil y engañoso.
Veamos, se puede resumir el asunto de esta forma:
-.Algún líder fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenía una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota
-.Hitler fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenía una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota
-.Todos los que fueron condecorados como héroes, eran vegetarianos, no fumaban, tenían una disciplina ejemplar, bebían una cerveza muy de vez en cuando, permanecieron con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota son como Hitler.
O, si lo ponemos más cerca del mostrador, sería:
-.Algunos tipos son pelados
-.Osvaldo es un tipo pelado.
-.Todos los tipos pelados se llaman Osvaldo.
Sin demasiado esfuerzo podemos observar la falacia que acecha detrás del pequeño ejercicio adivinatorio propuesto. En lógica se le llama Ilícito Mayor: "El predicado en la conclusión se refiere a todos los miembros de la categoría, pero el mismo término en las premisas se refiere tan solo a algunos de los miembros de la categoría."
Coelho aplica el asunto a la elección de líderes  y concluye una perogrullada: "En realidad, las grandes revoluciones y los grandes avances de la humanidad fueron impulsados por personas iguales a nosotros. Todo lo que necesitamos es el valor necesario para tomar una decisión clave en un momento difícil."
¿Qué duda cabe acerca de la humanidad de los líderes?
Pero la cosa no es tanto que los líderes sean humanos sino que los indicadores que se buscan como atributos no definen nada de nada. Cosa que se sabe desde antes de comenzar a leer el cuestionario. Que los accidentes individuales, las contingencias singulares no dan por resultado necesariamente una cosa u otra. Que las elecciones de cualquier naturaleza basadas en horóscopos domingueros tienen un destino equívoco. Sólo una moral que se sorprende de su propia ceguera es capaz de no percibir que cada sujeto no es un cúmulo de atributos buenos o malos sino una historia en movimiento, un proceso aleatorio que va en una u otra dirección en medio de una trama de relaciones complejas y contradictorias. La moralina desiste de su indignación y por un momento condesciende a humanizar los bustos de bronce. Pero aún la mirada que hay detrás de tanto fárrago es miope. 
Hay alguna otra cosa que decir de esta sanata acerca de Hitler y amigos: la historia no es un pedo en un canasto, ni posee una teleología infalible que traslada al sujeto de acá hasta allá. De hecho estamos arrojados a la historia y condenados a construirla en condiciones que nos han sido dadas. El fin de la historia, el "destino" no está escrito en la historia misma como resabio de un porvenir divino apenas secularizado. La historia la hacen los sujetos en el devenir cotidiano. ¿Adónde van las cosas? Al lugar al que la construcción las lleve. La historia no está ahí para que el sujeto se adapte o muera, la historia es de alguna forma la escritura de un proceso. A esa concepción personalista de la historia que encarna este cuestionario habría que oponerle el poema de Bertolt Brecht "Preguntas de un obrero que lee".
Digo, para no andar repitiendo burradas y para comprender, aunque sea por accidente, que la responsabilidad por lo real nos incumbre y compete. Podemos no ser culpables, pero ciertamente sí, responsables.

5 comentarios:

Moscón dijo...

El mundo da vueltas,nuestro mundo,en sentido figurado,metafórico y físico.
Y hay tantos boludos dando vueltas creyéndose mundo que se cuelan por cualquier espacio haciendo y diciendo lo que los identifica:boludeces.
Se pone jodido el fiel de la balanza a la hora de ver si pertenecemos al mundo de los boludos o ya pasamos a incorporarnos al de los hijos de puta que se aprovechan de los boludos.
Esto sin contar las veces que uno hizo boludeces.
O cometió una hijaputez.
De los laberintos se sale por arriba prestando mucha atención a que no venga ningún boludo o hijo de puta a patearte la escalera,de sabotearte el intento de mejorar,porque el cómodo boludo hijo de puta nos quiere a todos en el barro,su barro,todos embarrados,así su mediocridad pasa desapercibida y florea su sentido de pertenencia al grupo de inconcientes artificialmente auténtico.

Grupo de Expertos en Todo dijo...

Moscón:
Sabias palabras.
Me recordó al personaje de Capusotto que vi ayer, el que es un hijo de puta, del que no me acuerdo el nombre.

ram dijo...

Este cohelo no era el titular de una tal cecilia casada con un emperador riojano?. Muy respetable todo.
Lo más lindo, cuando se toma a bichos jodidos (muy) como el adolfo, es la prescindencia que se hace del contexto histórico, los amigos y favorecedores, los titiriteros, los financistas locales y extranjeros y los beneficiarios de su magna obra, la "solución final".
No sólo da asco la dilución trucha que hace con eso de "era vegetariano, etc", sino que al final le conclusión parece ser una absolución general, ¿cómo te ibas a dar cuenta que era tan hijo de puta?, el adolfo solito y solo y, ay, ¡cómo nos engañó!, a nosotros los buenos y a los "incautos" que lo siguieron, eso sí, todos felices porque la "solución" en Europa fue casi completa, casi, una lástima..... bella gente el brasuca.

Jorge Mux dijo...

"la cosa no es tanto que los líderes sean humanos sino que los indicadores que se buscan como atributos no definen nada de nada. Cosa que se sabe desde antes de comenzar a leer el cuestionario. Que los accidentes individuales, las contingencias singulares no dan por resultado necesariamente una cosa u otra. Que las elecciones de cualquier naturaleza basadas en horóscopos domingueros tienen un destino equívoco. Sólo una moral que se sorprende de su propia ceguera es capaz de no percibir que cada sujeto no es un cúmulo de atributos buenos o malos sino una historia en movimiento, un proceso aleatorio que va en una u otra dirección en medio de una trama de relaciones complejas y contradictorias" GENIAL.

(Me hice una panzada de lectura, venía medio atrasado... Me tranquiliza saber que concuerdo 100 % con usted en todo lo que pone. Abrazo.)

Dormidano dijo...

Jorge:
Chas gracias.
Pasa que en estas semanas me hallo sumergido en la lectura de dos libritos muy sustanciosos y se nota cuando escribo: "Pequeño Panteón Portatil" de Alan Badieu y "Marx ha vuelto" de Daniel Bensäid.
Los definiría como un mazazo en el medio de las certezas que a uno se le forman como calcificaciones innecesarias.

Veremos qué resulta de tanto rescate.