Ajá. Seguro que te da el gusto. Muchachos, entre gitanos no nos vamos a leer las manos. La identidad de Massa está clarita como el agua. El problema es que para mantener alguna apariencia de oposición el coso tiene que oscilar de un lado a otro, para que la embajada no se enoje.
Lo saben, lo sabemos, la identidad de Massa es la misma que la del caballo de Troya. Las dudas y vacilaciones son el resultado del ocultamiento.
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Massa no se siente incómodo con el oficialismo.
Pero tiene que disimular.

