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jueves, 19 de abril de 2012

SILENCIO DE IDEAS

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En un filme a veces el silencio no es un recurso sino la ausencia del él. A veces, persistir en el silencio de los personajes no demuestra profundidad narrativa sino todo lo contrario. En muchas oportunidades el director persiste en el silencio de los personajes porque no tiene nada que decir, ni con palabras ni con imágenes.
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No todos los actores pueden ser Bill Murray y narrar desde una máscara inmóvil. No todos los directores pueden ser Akira Kurosawa y contar una historia sin otro instrumento que una catarata de imágenes sublimes que no necesitan la voz de los actores.
Esos son casos excepcionales.
Por lo general lo que hay es un vacío de ideas que se refleja en la pantalla.
Aunque suene demasiado duro, pienso que si uno no tiene nada que decir, lo mejor que puede hacer es abstenerse de filmar película alguna.

sábado, 30 de octubre de 2010

ENJOY THE SILENCE

Esto podría encuadrarse tranquilamente en la categoría de Obviología Política Aplicada. Pero hay demasiadas perlas para un solo aviso. Nótese la sagacidad de los dirigentes radicales que pidieron reserva de sus nombres. Yo sabía que la sabiduría estaba en alguna parte. 
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Se ve que es una moda lo del silencio.
Pregúntenle a ella.

lunes, 5 de abril de 2010

CLARO, CÓMO NO SE ME HABÍA OCURRIDO

Aguda y entusiasta defensa de don Lole Reutemann a cargo del inefable Rosendo Fraga. Fraga transforma la indecisión crónica y el calculador oportunismo de José Llego Segundo Cómodo en las dotes de un estadista. Se entusiasma y lo compara con Roca e Irigoyen. 
Y justifica ese silencio de quien no tiene nada que decir, otorgándole valor positivo a una actitud de mierda: Lole no habla para no quedar preso de sus palabras. En criollo José Llego Segundo Cómodo no se quiere comprometer con nada ni con nadie.
Lo de siempre en realidad.





viernes, 4 de diciembre de 2009

PINKY Y CEREBRO: Uno de los dos no está, adivine cuál...

La indisoluble pareja de dibujos animados ha quedado para siempre refutada en la Pinky local. Pero eso no es una novedad. La novedad es que para La Nación ha nacido una nueva estadista. Pero como no se pueden disimular aquel papelón lo transforman en un "hito".
Y como tampoco hay demasiado de dónde agarrarse, disfrazan como "méritos" algunas cosas que más bien son vergonzosas.
Pero, pese al esfuerzo, siguen sin descubrir tela para cortar en la señora Pinky. Entonces recurre La Nación a los viejos y cancelados atributos eróticos de la conductora.
Ahora más que despertar suspiros, genera piedad.Que complicado es transformar a alguien como Pinky en una heróica estadista. Sobre todo porque Pinky no colabora che.