Si hay algo que me tiene podrido es el uso indiscriminado del concepto neoliberal "Gasto Público". Cuando alguna lumbrera pseudoeconómica pronuncia esas palabras, ahí nomás viene la segunda parte de la falacia: aumento de impuestos.
O sea, apretar a los últimos orejones del tarro al máximo: por un lado reducir la guita que se debería invertir en educación, salud, vivienda, etc. y por otro aumentar los impuestos a los mismos boludos a los que se deja de ayudar por medio del recorte del "gasto público".
¿Por qué mejor no pide suicidio en masa?
Económicamente, sería una solución impecable.