Allá lejos y hace tiempo, cuando un disco de vinilo (si, vinilo, no hace tanto che) que contenía música en esos graciosos surcos por los que transitaba la púa, sufría algún contratiempo, se "rayaba". O sea, comenzaba a repetir una y otra vez una parte de la canción hasta que el oyente se cansaba y tomaba el disco en sus manos arrojándolo al infinito y más allá.
Mauri parece éso, un disco rayado que repite una y otra vez la misma pavada. Pero a ésta altura ya no tiene demasiada eficacia. Más que todo porque se le desmoronan las coartadas y dentro de poco no lo va a poder ayudar ni el Chapulín Comunista.
Yo que Ud. Don Mauri, comenzaría a entrar en cúnico.
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