El asombro recorre El Vaticano. Resulta que la guita que les retienen porque los malpensados de la justicia italiana sospechan que anduvieron lavando decadracmas, seguirá así, retenida.
Y los vaticanistas no lo pueden creer. No señor.
Porque, al fin y al cabo, ellos son hombres de dios. ¡Por Tutatis!
¿Cómo les van a negar ese dinero tan necesario para obras de caridad y ayuda a los pobres? ¿Eh?
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