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sábado, 10 de octubre de 2009

POSTALES DEL PRIMER MUNDO: Señora Chichera

Me encontraba el otro día en una de las innumerables actividades sociales que me depara esta condición de bon vivant proverbial que me inunda por doquier cuando la dueña de casa informó que las docentes de su pequeña retoña habían enviado el Informe correspondiente al desempeño de la criatura en el jardín maternal. La nena en cuestión cuenta en su haber con escasos tres años, por lo que transita esa instancia escolar.
La pequeña damita no necesita informes que acrediten su piolez y despertez, pero se sabe que estas evaluaciones de un estamento supuestamente esclarecido inundan a los padres y/o parientes cercanos de un orgullo que desborda y se derrama como la riqueza en el vaso ése de la teoría.
La señora madre nos acerca entonces el consabido Informe y una de las personas asistentes, en este caso mi concubina(tía de la pequeña) lee en voz alta los resultados estampados en el papel.
Lo dicho, a la luz de lo que dicen "las docentes" se notan varias cosas: que la nena las tiene engañadas ("Menganita sigue con atención las consignas de las docentes") y que es una excelente actríz con sus escasos tres años ("Menganita respeta a sus docentes"). Nada nuevo bajo el sol. Nada que no hubiésemos notado anteriormente.
Pero inmediatamente comienzan a llegar las sopresas que no provienen de la actividad de la niña sino del lenguaje que usan las docentes en el informe y en el aula:
"Menganita colabora con las Seños..."
¿Qué carajo es una "Seño"? Sobre todo, ¿qué carajo hace una palabra como "Seño" en un informe redactado por docentes? ¿Una "Seño" es una Señorita a la mitad?¿Una Señorita estúpida que requiere de sus alumnos una denominación acorde a sus condiciones intelectuales?¿Una "Seño" es un error ortográfico mayúsculo?
No. Parece que las docentes, al menos las de este Jardín Maternal, se dicen a sí mismas "Seños". Una categoría que merecería un trabajo sistemático del área de Investigación Educativa. ¿Es que decirse a sí misma "Seño" te hace más "canchera"?¿Te hace compinche de los niños? ¿Hablar mal es una necesidad de las docentes de Jardín Maternal?¿Ser niño es una enfermedad que requiere apócopes idiotas?

Pero la sorpresa sigue y se multiplica:
"Menganita ayuda a llevar los juguetes al Chichero"
Ahhhh bueno. He aquí toda una invención lingüística. "Chichero".
Chichero, me digo a mi mismo, lugar en donde se guardan los "Chiches". "Chiches"= Juguetes.
¿Y por qué no Juguetero? ¿Y por qué no Rincón de los Juguetes? ¿Acaso un juguete es menos juguete si le digo juguete? ¿Acaso si le digo juguete a un juguete el niño no va a entender de qué hablo? ¿Si le digo juguete a un juguete y juguetero o rincón de lo juguetes al lugar en donde se guardan los juguetes el niño va a sufrir algún bloqueo intelectual?Respuesta: no, claro que no. Mucho menos en este mundo actual y contemporáneo en donde los pibes la tienen atada desde bien pequeños. Es más, decirle "Chichero" al lugar en donde se guardan los juguetes quizás consiga que el niño le eche a la maestra una mirada condescendiente mientras piensa: "pobre, tiene que crecer".
¿La maestra vendría siendo entonces una "Chichera"? ¿Una Señora Chichera?
No. Las Señoras Chicheras son las que hacen y venden Chicha. Y por suerte ahí no hay confusiones. Excepto que venga una docente a renombrar esa honorable profesión con algún neologismo estúpido.
La verdad, no sé en qué piensa una maestra cuando inventa estas pelotudeces. O en qué no piensa. Lo que sí está claro es que no piensa en el niño que tiene que educar.