miércoles, 17 de febrero de 2016

LA GRIETA

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Me hablaron de una grieta que ponía a los buenos de un lado y a los malos del otro. Me enteré que yo estaba en el hemisferio de los malos, renovando aquella antinomia de la guerra fría en donde todo lo malo estaba del lado de allá y todo lo bueno del lado de acá.
Debido a la topografía de esa grieta supe que, aunque no fuera  malo por naturaleza, era boludo, utilizado, o boludo utilizado, ambos dos. O era un piola bárbaro que a cambio de algunas rupias vendía mi alma oscura y renegrida al lado malo de la grieta.
Por supuesto, de aquel lado residía la virtud, la inteligencia y la ecuanimidad. Ese "allí" estaba poblado de mujeres y hombre probos, luminosos, inteligentes, acicalados, educaditos, leídos y estudiados. Gente impermeable a cualquier influencia y prebenda. Personas ante todo decentes, en el más amplio sentido de la palabra.
Nosotros, pobres, cargábamos en nuestras gibas toda la maldad del mundo y planetas aledaños. Y más que nada conteníamos en nuestro ADN el gen de la inmutabilidad, o sea, éramos incorregibles.
A lo sumo se nos podía domar tantito, pero jamás transformarnos en tipos merecedores de aquel otro lado que brillaba con luz prestada.
Esa fue la buena noticia. Debido a la grieta me enteré de que la persistencia provenía del gen incorregible, porque en el ADN de este lado de la grieta predominaban las convicciones. Y una convicción pertenece al universo de los principios. Y un principio es irreductible porque, como dice Tomasito,  es el primer motor inmóvil. Por eso aún estaba de este lado de la grieta y no del lado de allá.
Porque, y esto también me lo enseñó la grieta, ir de un lado al otro no era tan complicado. Bastaba con renegar del gen incorregible, abrazar con fuerza de converso la religión de mercado y el puente de oro aparecía solito. Si uno no se pasaba al lado oscuro (que era el iluminado) era nada más de puro tozudo, de puro coraje, porque de aquel lado la cosa era más simple.
Ni pensar tenía uno, solo alcanzaba con decir que sí a todo y a cada minuto aumentar la apuesta.
Gracias a la grieta comprendí que el camino estrecho y finito estaba de este lado, el que más costaba, porque por ese senderito tenía que pasar mucha gente, porque para que ese senderito se volviera una avenida abrigada por la sombra de los álamos, necesitábamos trabajo y más trabajo.
Del lado de allá, alcanzaba con cagarse en el otro, en el fementido prójimo y jugar a la supervivencia del más apto que es la ley del más fuerte. Decir que la naturaleza ésto, la naturaleza lo otro, y sanseacabó.
Todo el heroismo, toda la épica, estaba de este lado, en donde las cosas no eran fáciles, aunque lo fueran a veces.
En el lado de allá los gestos amanerados y la civilidad sobreactuada escondían una ferocidad sin límites.
Supe que pasarse para este lado de la grieta tampoco era tan jodido, lo jodido era quedarse en este lado en donde no hay amenities ni consuelos.
Supe que si algo parecido a la integridad existía en el mundo, estaba de este lado de la grieta.
Supe que si algo parecido a la dignidad existía en el mundo, estaba de este lado de la grieta.
Y existían porque intentábamos ser íntegros y dignos, aunque no siempre fuera posible.
Cuando entendí todo esto, agradecí la grieta, porque la grieta es, ante todo, un acto de voluntad.

9 comentarios:

Daniel dijo...

Excelente.

Ricwn dijo...

Impar!

Ricwn dijo...

Impar!

Iris van Kirsten dijo...

Es lo que tiene ver las caripelas de los "buenos" ,salís corriendo a ponerte del lado de los "malos" rápidamente si por algún accidente no estabas allí aún...
Mejor ser borgeanamente incorregibles (aunque Borges se refería sólo al peronismo sospecho que el término es extensible a todo aquél que no se sienta europeo en el exilio,y como tal dispuesto a criar buitres para que lo libren de la negrada local) que vende patria con credenciales...
PD:dije incorregibles, nada de chistes con Laura Alonso o afines,motivados por lecturas equívocas...

Dormidano dijo...

Daniel:
Chagracia

Dormidano dijo...

Ricwn:
Muy sentidas gracias

Dormidano dijo...

Iris:
A mi los buenos me dan miedito, mucho más cuando se postulan como tales...

Anónimo dijo...

La grieta es la separacion clarisima de los intereses de clase. Como cosa nueva, muchisima mas gente en la Argentina tiene conciencia de pertenecer a la clase explotada y que de la otra clase u otro lado de la grieta solo pueden venir cosas malas. Esa conciencia define tu vida entera. Lo grotesco es que millones de victimas de la clase nefasta oligarquica eligieron ponerse del otro lado de la grieta, el de sus enemigos y ahora en que la maquinaria demoledora esta en plena marcha destruyendo sus vidas justifican su accionar. Demencial.

Norma dijo...

Algunos se fueron del otro lado de la grieta(del lado de los lindos, buenos y limpios)solo porque no querian que los tilden de"grasas" e "ignorantes".De pensar un poco en el pais y la gente que vive en el, ni hablar. Egoismo con mayusculas.