A esta altura de los acontecimientos podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Lilita y Eduardo han fundado un estilo que podríamos denominar, a falta de mejor cosa, político apocalíptico. Uno los escucha y se los imagina parados en lo alto de un monte, blandiendo el báculo y amenazando con el dedo índice (de la mano derecha, que te has pensado) a esa runfla plebeya que no los sigue, con inundaciones, hambrunas y las siete plagas de Monsanto. Para completar este cuadro, los dos deberían estar vestidos con una túnica, pero creo que sería demasiado ¿no?
Poemas con excusa: Sonetos soñados
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*El sueño del caballero o La vida es sueño (A. de Pereda)*
El sueño tiene un prestigio en decadencia. Si Kublai Khan pudo soñar un
palacio y Coleridge...

