En éstos días, cualquier pichiruchi habla de ética.
Por ejemplo Monseñor Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata. Calculo que cuando habla de ética se olvida de Grassi y de Von Wernich, tipos a los que la Iglesia Católica sigue amparando.
La verdad, estaría muy bueno que la religiosidad quedara relegada sólo al ámbito privado. De esa forma nos sacaríamos de encima a tipos como Aguer o Benedicto, su patrón, que anda con ganas de quemar el mundo con napalm, para que todos ésos herejes comprueben que el infierno existe.
La verdad, para quedar a merced de alguien, prefiero un agnóstico relativista y no un dogmático ciego y oscurantista como Ud. Monseñor.
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