sábado, 23 de junio de 2012

OJO AL PIOJO


Dados los acontecimientos de Honduras, Bolivia, Ecuador, Argentina y ahora Paraguay es bueno reflexionar sobre un par de cosas. Disculparán Uds. el lenguaje que utilizaré, porque, según dicen las malas lenguas, está un poco pasado de moda.
1.-Pensar en una Alianza de Clases es una profesión de fe peligrosa. El leiv motiv de la burguesía es la rentabilidad: obtenerla, acrecentarla y preservarla. Y en pos de ese objetivo cualquier acuerdo que teja iendrá como parámetro mantener ese status quo y mejorarlo, obteniendo ventajas del estado que confía en transformarla en una burguesía nacional. Esto es, una burguesía que en busca de preservar sus propios intereses de clase, defiende el interés nacional por añadidura. Como si fuera una versión contemporánea de "Los intereses creados".
Si observan, en el fondo opera el argumento clásico del vaso que se derrama o el efecto dominó, tan caros a los liberales de este mundo.
Pensar que una burguesía puede ser nacional en esos términos y por tanto, sostener también el bienestar de los laburantes porque eso conviene a sus propios objetivos es un razonamiento de corto alcance. Tanto que se derrumba a la primera de cambio cuando esa misma burguesía ve amenazada la rentabilidad, que ya hemos dicho, es su motivo más profundo. 
Una burquesía, y valga la perogrullada, es una burguesía. Ante todo es burguesía. Y en ese sentido lo que hace es ser coherente con su propia subsistencia como clase. O sea, defiende la rentabilidad a costa de cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa me refiero por ejemplo a las condiciones laborales del trabajador, a los intereses de la nación, a la soberanía, etc.
Nunca dará un paso a favor de otros intereses que no sean lo suyos. Y como estrategia eso es irreprochable. Es de una ingenuidad a prueba de balas tener el romántico pensamiento de que la burguesía se tranformará en nacional poniendo por delante de sus intereses económicos un sentimiento de pertenencia que no es tal.
Los burgueses pertenecen a la burguesía. Ésa es su patria. Y es necesario entenderlo para saber contra qué lidiamos.
2.-Esto ya deben haberlo sospechado: los Golpes de Estado en estos días recurren a medios distintos a los de aquellos cercanos y lejanos años setenta. Agotada la vía militar (por ahora, quién sabe más adelante) la derecha y burguesa recurre a los mecanismos del estado para hacerse con el poder. De esta forma preserva al menos un poco de legitimidad. Tampoco es una estrategia descabellada: en definitiva los Estados Modernos son un blindaje jurídico para los intereses de la burguesía. 
Cuando la retórica que recubre ese blindaje se transforma en hechos, se objetiva, (ley de medios, reforma agraria, derechos laborales, etc.) la burguesía reacciona utilizando los subterfugios que le brinda el propio estado, que está formateado desde el comienzo por sus intereses de clase, y vuelve a tomar el control.
Si no se realizan las reformas estructurales necesarias, las condiciones de dominación permanecerán intactas y cualquier forma de democracia ampliada, en sentido integral, será imposible.
Algunos podrán objetar que realizar semejantes cambios implicarían costos políticos enormes. Puede ser. Pero el peor de los costos es volver a ser el patio trasero, no sólo de una potencia extranjera, sino también de nuestros propios burgueses.
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Imagen afanada de acá

2 comentarios:

  1. ¿Y qué hacemos con los no burgueses con síndrome de Estocolmo, que por voto legítimo y democrático sostienen la permanencia y/o fortalecimiento del poder de los grupos burgueses propiciando así esta nueva modalidad de golpe de Estado? No estoy defendiendo ningún tipo de voto calificado con esta pregunta, que no se malentienda. Pero ¿cómo se revierte el discurso del cual el no burgués se apropia, reproduciendo "reclamos" que no son suyos y ciertamente no responden a sus intereses, convirtiéndolo casi en refranero popular? Confrotarlos con hechos puntuales que responden a su cotidianeidad inmediata la mayoría de las veces no alcanza, las anteojeras están injertadas con gran habilidad...Qué te parió, Foucault.

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Bueno, os dejo en libertad. Disculpen las molestias ocasionadas.