sábado, 29 de junio de 2013

PERDETE LAS PREFERENCIAS JUSTO AHÍ

Aplaudiría, pero por ahí alguno duerme la siesta.
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AHORA SI, VAMOLÓN TODOS

Perdonen muchachos, pero por más que haga mi mejor esfuerzo, jamás podré superar ésto. No no, imposible.
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¿Investigación sobre el origen de los incidentes?
Ese camino, ministro, lleva al Palacio de la Moneda.
Más precisamente, al despacho del presidente.

viernes, 28 de junio de 2013

jueves, 27 de junio de 2013

QUEMÁ ESE CASSETTE

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Cursé mi secundaria en un colegio que estaba a 60 km. de mi casa. De mañanita. Por eso, para llegar a horario, tomaba el bondi (de la fenecida TAC y luego la Nueva Generación) a las 6:00 de la matina. Ni qué decir, el colectivo era tierra de amanecidos y soñolientos que, con un ojo abierto y el otro cerrado, trepaban al vehículo camino a cualquier parte.
Luego, cuando la tarea acababa, abordaba otro bondi de la misma empresa pero en la dirección contraria, camino a casa.
Los choferes de esos colectivos tenían un cassette, una cinta que era "el cassette". Inconfundible. Conformado por ese pegajoso género denominado "romántico latino". Insufrible, pesado, agotador, "el cassette" circulaba de mano en mano y de copia en copia. Supongo que los bondiseros compartían el gusto por esa equívoca música que se tilda a si misma de sensible y apenas llega a ser cursi, previsible y tosca.
Dentro de "el cassette" revistaban aberraciones tales como Franco Simone (esa canción que ya era mala y terminó de sepultar Vicentico), Valeria Lynch que gritaba con su habitual desmesura "que ganas de no verte nunca más" y nosotros que no queríamos escucharla nunca más, Sergio Dalma buscando apretarse una gurisa poniendo como excusa la naturaleza del baile, Django, Tormenta, Fernando de Madariaga y varios más que podría repetir de memoria y sin soplar: fueron cinco años de tortura continua.
Si señores, cinco años: "el cassette" contaminó la banda de sonido de mi vida durante todo ese tiempo. En esos años el walkman era un lujo y los mp3 una fantasía de ciencia ficción, por lo que no se podía esquivar los persistentes y melifluos balidos que provenían de la cinta.
Yo pensé que, una vez culminados mis estudios secundarios no tendría que volver a oir nunca jamás esa maldita colección de iniquidades sonoras. Pero parece que la vida tenía otros planes.
Una de las veces que hui a las montañas del sur con mi mochila y muy poco más, justo al arrancar el flamante colectivo de larga distancia que me trasladaría a Esquel desde Mendoza, el señor colectivero puso música ¿y qué era? ¡"El cassette"! Allí estaba, más de cinco años después de mi graduación, vivito y coleando, intentando arruinar mi viaje. Por suerte no duró más de 100 km y fue reemplazado por una película igual de mala pero al menos sin la presencia de Valeria Lynch.
Había empujado el recuerdo de "el cassette" al fondo del cajón hasta esta mañana: subí al tren y detrás mío trepó a la formación un vendedor de CDs. Apretó "play" y de los parlantes a todo volumen emergió la voz de Sergio Dalma solicitando "bailar pegados". ¡Por Tutatis! Lo que Ud. sospechan, todos los temas de "el cassette" casi en el mismo orden original habían mutado en CD.
Aunque, hay que decirlo, se habíann agregado nuevas aberraciones a aquellos vetustos atentados a la oreja: ahora, entremezclados con los temas de "el cassette" aparecía Chayanne, Maná y otros claros ejemplos de inseguridad cultural.
He llegado a la conclusión además, que "el cassette" me perseguirá hasta el último día de mi vida. Aunque para combatirlo, ahora sí, tengo un mp3. Pero él tiene cómplices. Maldita sea.
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QUE CASUALIDÁ

Somos amantes del correlato.
Mucho más cuando los hechos alimentan la suspicacia.
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LORENZETTI RELOADED

Lo dijimos en este humilde tugurio hace unos días: Lorenzetti quiere algo más que la presidencia de la Suprema Corte de ¿Justicia? Y opera. Pero es tan burdo que deja en evidencia para quién juega y cómo está jugando.
Eso si, el domingo habrá show sobre este tema.
Miremos esta secuencia como para observar de qué va la cosa:
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Operación en marcha.
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Obsérvese que los hechos tienen poca importancia, lo que interesa es instalar un titular y alimentar la indignación de los indignados y por ahí ganar algún adherente. Eso es una operación. Una operación que se puede graficar con estos dos recortes.
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No importa que la investigación no exista. La operación obliga a la AFIP a salir a desmentir, y esa desmentida genera mayor desconfianza. "Desmienten porque algo esconden".
Se ha instalado un concepto y de ahí en más no interesa en lo más mínimo que el titular catástrofe que inició la cadena sea una burbuja de humo.
Y para que quede claro como el agua quién es el autor de esta maniobra, pegale una mirada a esta nota.
Por otra parte, la maniobra no es nueva y ya fue descripta con mucho humor en esta nota.
Ya te contamos Ricardito que Argentina no es Honduras ni Paraguay. Sospecho que tendrías que recalcular trayectoria para no salir perdiendo.

KILLING AN ARAB

Jorge el canchero desplegando su humor desopilante
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Nota:
Jorge El Lanata dijo en uno de sus programas allá por mayo que el producto bruto mundial era de 70.000 millones de dólares. Recontrachequeado.
Resulta entonces que los autores de este informe mienten, porque, ya se sabe son todos funcionales al gobierno y solo piensan en desprestigiar al Jorgito.

miércoles, 26 de junio de 2013

¿YO SEÑOR? NO SEÑOR

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¿Querías una perlita para terminar el día pum para arriba? Tomá:
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"El sistema funciona mal, pero incriminar a las finanzas en el desastre económico tiene la misma pertinencia que decir que la industria del automóvil tiene la culpa de los muertos en la carretera"
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¿Quién es el intelectual que lanzó esta engañosa frase? Nada más ni nada menos que Dominique Strauss-Kahn, ex-trompa del FMI.
Convengamos, antes de comenzar a desmenuzar la pavada esotérica citada, que Dominique no es ningún boludo. Por eso el argumento que usa no proviene de su ignorancia. Straus-Kahn busca deliberadamente disculpar al sector financiero internacional.
Por eso dice lo que dijo.
Veamos las entrañas de la frase: la falacia consiste en comparar naranjas con aceitunas. Cualquier hijo de vecino sabe que la industria automotríz no es lo mismo que el sistema financieron internacional y mucho menos, que los bancos. Más allá que busquen el rédito en objetos distintos lo que es evidente a simple vista.
Las finanzas no son una industria que produzca bienes, en realidad ni siquiera son una industria. Las automotrices sí. Las finanzas lucran con la especulación con divisas, títulos, acciones, opciones, etc. La industria automotriz vende automóviles, o sea, bienes tangibles. La especulación financiera genera desastres porque las finanzas de benefician con los desequilibrios, caídas, devaluaciones y crisis varias por lo que en muchas ocasiones esas circunstancias son provocadas por las finanzas a los efectos de lucrar. La industria del automovil para vender vehículos necesita que la economía sea más o menos estable porque depende de la demanda, por eso y por regla general no la ataca.
Hay más.
Las finanzas lucran creando situaciones en donde, prima facie, habrá perjudicados. Por ejemplo, aprovechar la privatización forzada en un país por el FMI, capitalizándose mediante la colocación de bonos depreciados que se toman al 100 % de su valor (como en Argentina durante las privatizaciones). La industria del automovil vende un bien que, en principio, tiene por fin el transporte, un objetivo que no es malo en si mismo. Las finanzas crean desastres para incrementar beneficios y crean desastres porque sus acciones, productos y derivados obtienen "resultados" en situaciones de desequilibrio, provocando cartelización o reforzando monopolios. Los productos financieros están diseñados para cagar al semejante, sea éste un individuo, una comunidad o un país.
La industria del automovil produce automóviles que, por imprudencia, mal estado de las rutas, etc., sufren accidentes.
Podría seguir toda la tarde, pero para refutar a DSK me alcanza con lo antedicho.

CLARO, NO VAS A COMPARAR

El famoso criterio estrecho. Pobre de mi que pensaba la inclusión en términos más amplios. Se ve que soy un zurdito AntiJob.
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Tengo mentalidad sudaca y tercermundista, quelevachache.

TRES CUARTOS PERFIL DERECHO FONDO NEGRO

El problema no es tu "perfil". Al fin y al cabo los pibes de tu pandilla tienen prontuarios similares o peores al tuyo. No no. El problema es que todavía el neoliberalismo ultramontano es piantavotos. Intentan hacernos creer que son algo distinto a lo que son, aunque sean lo mismo o muy parecido.
Y lo tuyo en ese sentido Meconio, es pornográfico. No pueden ser tan evidentes.
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CIERTO

Por fin se le escapó un acierto. Aún cuando quiso decir otra cosa y proponerse como el líder de la moralidad epidérmica.
En verdad se debatirá qué modelo de país queremos: el de Macri y amigos, neoliberal, con un estado ausente e inerte, salud, educación y vivienda en bancarrota, con una policía cargada con los peores vicios de las fuerzas que la supieron parir, etc. y el otro modelo, ese que con todos los problemas y limitaciones estamos tratando de parir.
Pese a los propios y a los ajenos, que los dos son lastres con los que hay que lidiar.
Ese modelo por el que yo puse el lomo tantas veces, por el que recibí palos (literalmente), gases (literalmente), por el que salí a la calle cuando nadie salía, cuando todos miraban desde los bares de moda a la negrada infame que quería existir.
Cierto Macri, es tu modelo y lo que representa contra el otro modelo.
Y también es cierto, señor ciudadano, que Ud. está eligiendo en qué país quiere vivir.
Un consejo Don Ciudadano, humildito nomás: no convierta la elección en un campeonato de fulbo. Aquí la cosa no es salir campeón ¿vio?
Ah, otra cosita, ya que soy marxista, recupero una frase poco citada del viejo barbudo: "No se pueden lograr fines justos con medios injustos" dijo Marx. Anotala, ahora que pocos le van a dar pelota.
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martes, 25 de junio de 2013

PRISM


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Tomate unos minutos y leyete ésto.
Asegúrote que vale la pena.

CONSIDERE SUICIDARSE

Ay Tutatis, los cantos de sirena.
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No les interesa un soto el crecimiento: solo importa que Brasil o quién sea les financie la joda. No sea cosa que a esos pobres sudacas les de por exportar y no necesitarnos.

ANTE TODO LA HUMILDÁ

Claro: yo antes era brillante, ahora soy perfecto.
Como la Iglesia Católica que tiene "la palabra"
¡Faaaaaa!
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Obvio: eso no es una ideología.

lunes, 24 de junio de 2013

PROESCLAVITUD

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Sobre las hazañas de Ikea, ésta, ésta, ésta o ésta no tienen nada que decir.
Hazañas contra la vida y la familia, tal como se puede comprobar.
Típico, así opera la mente de estos piadosos.

METROBUS DE USHUAIA A LA QUIACA SIGUIENDO LA RUTA 40

La boca se te haga una bicicleta y te agarrés la lengua con los rayos.
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Che, que alguien le diga que lo de él en la ciudad es al menos un desastre.
Más allá de lo que propagandeen los medios serios.

COMO SI NADA

Como si nada de esto que reseñábamos ayer estuviera ocurriendo en este momento, como si nada hubiera ocurrido en Argentina debido a las políticas económica ultraodtodoxas, como si nada, bah, un tipo con un frondoso prontuario económico como Roberto Cortés Conde opina lo que opina, sin fundamento alguno, o sea, aplicando la teleología económica liberal.
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¿Nadie le puede decir que ese verso es viejo?
Hablando de verso, encontré a Beto metido en uno de sus deportes favoritos: alentar el ajuste. Tarea que lleva adelante con entusiasmo sin igual, pero sin aplicar ese ajuste a sí mismo. Vean:
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"El Banco Central pagó 55 mil dólares de honorarios a un puñado de economistas por 48 horas de inespecíficas “actividades vinculadas con los Diez Años de Sanción de la Convertibilidad”. Lo curioso es que en el grupo financiado con los fondos públicos figuran tres de los más radicales partidarios del ajuste en áreas del Estado: el fugaz secretario de Hacienda, Daniel Artana; la ex secretaria Carola Pesino y el también ex secretario de Hacienda, Pablo Guidotti.
Fueron once los expertos contratados por Pedro Pou para acompañar entre el 5 y 6 de abril los actos con que el banco celebró la nueva efeméride de los argentinos: los diez años de Convertibilidad. En la lista estuvieron Gerardo della Paolera, Roberto Cortés Conde y Ezequiel Gallo, miembros de la Fundación Torcuato Di Tella, contratados por 1500 “dólares estadounidenses”, según consigna el BCRA
."
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Quedaría saber quién le está dando provisiones a este "historiador" sin memoria.

domingo, 23 de junio de 2013

CUIDADO: GARCAS TRABAJANDO

Ahora que ya sabemos quién es quién y las máscaras más o menos se han caído, este blog quiere aportar datos nuevos para una vieja discusión. Muchos de los que se presentan como candidatos son defensores del tipo de políticas que auspicia, empuja e impone el FMI y sus amigos por todo el mundo.
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Parece mentira tener que volver a decir estas cosas luego de lo que nos pasó, digamos, lo que nos arrasó. Pero, dadas las circunstancias y la escasa memoria de la clase mierda, perdón, media, hay que reiterar lo antes dicho y reforzarlo. 
Lo que propone el FMI y aplauden tipos como Massa, Macri, Cavallo y amigos, mata. Simplemente mata.
Y si te hacen falta pruebas porque el famoso sorete massmediático te corta la sinápsis política y no te permite unir el bife de chorizo con la vaca acá traemos pruebas. Pruebas concretas, constantes y sonantes.
No me creas a mi. Es más, no le creas a nadie. Lee los argumentos, fundados y fundamentados, de dos científicos, David Stuckler y Sanjay Basu. Los dos han usado métodos caros a las ciencias "duras" para llegar a las conclusiones que arriban.
Ojo, mamerto político, no hay peor engañado que el que se deja engañar. Y tus decisiones políticas no solo te joden a vos, nos joden a todos.

sábado, 22 de junio de 2013

¿TRANQUILIDAD?

A mi no me generás ninguna tranquilidad Lorenzetti. Claro, yo no soy "gente" eso sí, y no me pierdo y mucho menos tengo miedo. Bueno, si. Tengo algo de julepe por la vocación de Salvadores de la Patria que han demostrado los integrantes de la Corte Suprema y que ratifica Lorenzetti con las declaraciones de marras. Y ya que estamos lo que me queda como resultado de vuestras palabras usía es intranqulidad.
Ojo con las aventuras constitucionalistas Ricardito, porque se te va a pudrir la momia. Argentina no es Honduras ni tampoco Paraguay.
Yo te recomendaría amablemente que te limités al ámbito de tus privilegios. Por salut, como el queso.
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Ya sabemos lo que opina Richard sobre las mayorías.
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No son la conciencia de nadie Lorenzetti.
Que no se te olvide.

PRONÓSTICO DEPORTIVO

Panzeri tuvo razón cuando dijo que "mundialmente, el deporte es una logia secreta. Una secta socialmente contrabandista sin eludir aduanas…Un neocuatrerismo ajustado a derecho. Una chantocracia chantajista."
Para comprobarlo basta repasar este artículo. Quizás sea hora de deshacer el hechizo.
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jueves, 20 de junio de 2013

NO ENTENDES NADA PIBE

A veces me pregunto si de verdad TyC tiene idea de lo que habla, más que nada cuando habla de deportes, de fulbo precisamente. Porque, justamente, uno ve un mundial porque está Argentina, porque puede "sufrir" por Argentina, hinchar por Argentina y así.
¿Qué gracia tiene un torneo de selecciones en donde no juega Argentina para un Argentino?
TyC dice, promocionando la Copa Confederaciones, que vea el torneo sin la "presión de sufrir" por Argentina. ¿Por qué cuernos mira un hincha argentino el Mundial?
Ay Tutatis.

miércoles, 19 de junio de 2013

DESCARTABLES

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Si Ud. tiene la incómoda sensación de estar transformándose en un ser laboralmente fungible in aeternum, si ve cómo cualquier estabilidad laboral se convierte en un tembladeral, si verifica cómo a su alrededor sus semejantes saltan de un trabajo a otro empujados por los contratos basura, la precarización laboral y la tercerización, no consulte a ningún gurú New Age: Sri Sri Ravi Shankar le dirá que se ría de Janeiro y sea positivo carajo que los cambios siempre son buenos, Deepak Chopra insistirá en que tiene ladeada la inteligencia emocional y le dictará una conferencia con técnicas mentales para liberar emociones negativas, Paulo Coelho (autotitulado "intelectual") le recomendará buscar el tesoro en el fondo de su casa, munido con una pala y la copia fiel de la traducción de las Mil y una Noches que Paulito le afanó a Borges, Ari Paluch sostendrá que al motor que lo impulsa a vivir le falta combustible espiritual, Bernardo Stamateas desde el pupitre señalará que está rodeado de gente tóxica (comenzando por Bernardo Stamateas), Spencer Johnson bramará que no se resista al cambio por miedo a algo peor, que debe aprender a adaptarse cuando comprenda que el cambio puede conducir a algo mejor, que debe tratar de detectar pronto el cambio y finalmente apresurarse hacia la acción, Wayne Dyer le soltará un sermón sobre el miedo, la culpa, la conducta auto-destructiva, y toda una serie de condicionantes mentales que lo alejan de la felicidad y bloquean el desarrollo de su personalidad y así.
Ninguno de los anteriores dirá una sola palabra acerca de la condición colectiva de esa sensación creciente que le quita el aliento cada vez que mira el almanaque. Ni uno solo le sugerirá mirar a su alrededor, a sus vapuleados semejantes, que están pasando por lo mismo o pasarán por lo mismo de un momento a otro.
Todos los anteriores le dirán que el problema es Ud., que el mundo está joya, que todo es color de pantera idem y que más que nada o se adapta (incluyendo su rebelde interior que se resiste a la degradación salvaje que le impone el afuera) o se va al carajo...por culpa suya. Una especie de mea culpa secularizado que guarda en su interior la letanía "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa".
Pare de sufrir.
Lea las declaraciones de Dave Barthel, director ejecutivo de Allegis Group Services y compruebe que todos los tipos nombrados anteriormente macanean de lo lindo pero no gratis.
Ud. se siente crecientemente descartable porque lo consideran crecientemente descartable y actúan en consecuencia. Y contra eso lo único que uno puede hacer es oponer la potencia de un colectivo que se ha reconocido como objeto de fungibilidad y resiste ese proceso con la fuerza del acuerdo.
Deje de mirarse al espejo.
Mire al otro, vea cómo le crujen los huesos igual que a Ud. Ahí está la respuesta. Comprender que el sufrimiento es colectivo porque las razones que lo generan están donde nadie las mira, es el comienzo. Apenas el comienzo pero algo es algo.

EL ASCENSO

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Milagro ya es que no terminara en cana por sus hazañas. Sin embargo lo hacen santo. De milagro, claro. Por sus méritos claro. Porque, ante todo, combatió zurditos. Como El Pancho que ahora hace como el perro que volteó la olla y no se acuerda de su prontuario.

JUSTICIA IN THE PENDIENTE

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Dime con quién, quién y quién andás y aunque ya sabemos quién eres lo de ayer termina de poner blanco sobre negro.
Están armando una rosca que tiene un mal olor que se huele a kilómetros. No hay que perderles pisada porque tienen ganas de pasar a la historia como salvadores de la patria.

martes, 18 de junio de 2013

SEÑORES, ACÁ LA ÚNICA SUPREMA ES LA DE POLLO

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Hoy la Corte Suprema, en complicidad con una nada despreciable porción de la justicia, ha decidido proteger sus privilegios y los de esa justicia corporativa de morondanga que cierra filas para cuidarse el culo. Dejando de lado el verso florido y aderezado, es eso lo que han hecho y es eso lo que harán. Porque si hay algo a lo que le tienen una profunda y repulsiva alergia es a la opinión del populacho expresada mediante votos. Aún cuando esos votos estén destinados a elegir un órgano de gobierno y no judicial.
¿De qué planeta creen haber llegado?
¿Debido a qué proceso o dispositivo creen ser distintos e intocables?
Cierto es que deberían tratar de ser un poder independiente. No lo son. Y no quieren que nadie les pise el poncho, los llame al orden y les pida rendir cuentas de sus despropósitos.
No deberían gobernar, sin embargo lo hacen torciendo el brazo de los otros poderes.
Y luego piden "independencia". Ja.
Si si, estoy enojado con esta manga de chantas autonombrados "probos" que defienden casi a cara descubierta, a cuanta corporación ande por ahí.
En el barrio le dicen a eso de una forma bastante menos civilizada, pero a ver si se enojan y me declaran inconstitucional.

UN EJEMPLO DE TERNURA

Uno no sabe si estas cosas las dicen en serio o nos toman para la chacota. De todas formas, no hacen más que seguir haciendo lo que han hecho durante siglos: bendecir a los asesinos.
Pero claro, te echan un poco de agua bendita y listo, limpiecito y preparado para seguir reventando árabes. Así da gusto.
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"Todaví­a conservo en el corazón el temor de matar a un hombre inocente. Matar a un soldado enemigo ya es suficientemente duro así­ que no me puedo imaginar cómo debe pesar en la conciencia la muerte de un civil".
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Lo dicho, un humanista.

lunes, 17 de junio de 2013

ARAR EN TIERRA SECA

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Desazón. Esa sería la palabra para resumir el asunto. Desazón porque poco es lo que como sociedad hemos aprendido, porque poco es lo que como sociedad hemos mejorado, porque poco es lo que como sociedad nos hemos alejado de los monstruos que comen gente.
Poco, tan poco que parece nada.
Nadita.
Apenas rascamos la pintura aparece la bosta de siempre: es negro, es pobre, es peronista, es zurdo, es puto, es torta, es hippie, es drogón, y una interminable colección de adjetivos descalificativos que se usan para que el otro sea cada vez menos, un otro. Apenas le pasás la uña a la pátina finita que recubre la piel civilizada aparecen taras que resisten cualquier lavandina, que no se han ido sino que aguardan como larvas los buenos tiempos en que las gentes salgan a las calles a odiar y pedir a los asesinos que asesinen, aún cuando crean estar pidiendo otra cosa. Aún cuando por ceguera natural o inducida supongan lo contrario, aún cuando piensen que si el que mata por uno es otro, uno no tiene nada que ver, aún cuando crean que su alarido de venganza es justicia.
Nadita.
Nadita.
Triste es comprobar que una porción nada despreciable de la sociedad se ha intitulado decente, y ha decidido que el resto que no comparte sus inquietudes ni objetivos, es indecente por definición, cuando no bobos, ingénuos o venales porque sus ideas provienen del otorgamiento de una sarta de supuestos privilegios. En esa decisión también pretenden reclamar para sí la razón fundada en una inteligencia preclara que no debe discutirse porque es infalible y si no te das cuenta ("pensemos argentinos") es porque estás más abajo en la escala evolutiva ("en este país votan todos, carajo") o porque tenés una "ideología" que te ciega (ideología que niegan tener los decentes, aún cuando sostener de uno mismo cualquier condición es, ay mamita querida, una operación ideológica)
Espanto al verificar in situ que cualquier respuesta a esas objeciones es sospechosa de complicidad con esto o aquello ("eso lo decís porque tenés un plan, un puesto en el estado, etc."). No es admisible que quien se oponga a los "decentes" lo haga con conocimiento de causa o, válgame Tutatis, argumentos. Quien tenga alguna objeción mejor que guarde silencio, que no diga esta boca es mía porque es un resentido que tiene el odio a flor de piel y que es parte de aquella vereda en donde están los que han dividido al país (como si hiciera falta, o mejor, como si fuera posible una comunidad unánime de intereses que sería en definitiva un sueño hittleriano más allá de dos militantes controlando precios) y merece morir, irrecuperable, zurdo, puto, peroncho, comunista, mierda ¿cómo se atreve?
Nadita.
Tristeza cuando corroboramos que, lo que les molesta es que el otro tenga una voz, un rostro, unas manos. Que tenga hijos y coma todos los días. No se lo perdonan. Dice que no es así, y te zampan en la cara su "escala de valores" pero es un engañapichanga, no creen en ella y ni en pedo piensan ser solidarios con un sucio comunista que estaría mejor muerto y ¡puta que lo parió a Videla que no los mató a todos!.¡Dónde están los milicos cuando hacen falta!
Y no es que definamos este lugar con la metáfora de Nino Bravo sobre el edén y dios. Por varias cosas. Por muchas cosas, omisiones, errores y acciones, que conllevan el infierno en sus entrañas. Si hay alguien que sepa lo que es el averno somos nosotros que tantas veces salimos desnudos a la calle a mostrar nuestras carnes castigadas, mientras la "decencia" en masa y por unanimidad reclamaba palos, gases y acciones ejemplificadoras, que se han creído, zurdos, peronchos, putos, comunistas, mierdas.
Desde esa tierra arrasada, desde ese desierto candente en donde no crece ni una sola mano que ayude, desde ese salitre impiadoso en el que hemos caminado buscando la salida, tratando de no ser los anónimos sufridores para convertirnos al menos, cuanti menos, en sujetos.
Desde ahí, desde donde se ve crecer el odio que está pronto a pedir nuestra extinción.
Verlo retoñar, verlo alzar sus hojas mientras aumenta nuestra desazón.
Saber que aramos en tierra seca.
Y que poco hemos logrado. Tan poco que parece nada.
Nadita.
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viernes, 14 de junio de 2013

YO SOLO TE PUEDO HABLAR DEL ROCA

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Impactado, de nuevo, por una tragedia en el Sarmiento se me ocurrió que yo puedo hablar del Roca. Por si las moscas ¿vio? Antes de que pase algo, porque no tiene que pasar nada para que alguien reaccione.
Digo de entrada que viajo hace cinco años en el Roca. He usado tres de sus líneas: la que va a Ezeiza, la que va a Bosques y Gutierrez vía Temperley y la que va a Alejandro Korn y Glew. Dos eléctricas y una eléctrica y con formaciones diesel (las chanchas).
Durante ese nada despreciable lapso de tiempo el Roca ha logrado una hazaña pocas veces vista: nunca pasó a horario, salió a horario o llegó a horario. Mirá que tuvo oportunidades durante cinco años, pero no las aprovechó ni una sola vez. Si alguien pudo asistir al extraño espectáculo del Roca cumpliendo un horario me avisa.
Pero sigamos adelante: husmeando un poco acerca de las razones de esas tardanzas, aún cuando todo estaba preparado y sin problemas para salir de Constitución a tiempo, descubrí por boca de ciertos vendedores de los que suben en la cabecera (los que usan chaquetillas) que algunas veces el retraso obedece a un acuerdo entre algunos funcionarios de la empresa y el dueño de la concesión, a los efectos de que se puedan vender algunos panchos, gaseosas o helados más. Así como te lo cuento lo escuché asistiendo involuntariamente a la charla de dos de los vendedores. Otras veces, con el semáforo en verde que indica vía libre, el tren no sale porque los guardas están conversando animadamente en el andén y no se dan por enterados hasta que los chiflidos de los pasajeros les cortan la charla. Y otras veces no se sabe porqué. Simplemente se demoran, por regla general.
Y aquí aparece un subterfugio que suelen usar para no alimentar la ira de los pasajeros: cuando la demora del tren que llega y volverá a salir es demasiada, en vez de anunciar que el tren de tal hora "ha sido cancelado" simplemente anuncian la salida del tren del horario posterior por tal andén, con lo que de hecho cancelan el tren pero no lo dicen.
Aquí también detecté una variación de esa cosa exótica llamada: "horario". Algunas veces, si el tren que sale, sale atrasado, el que le sigue se atrasa la misma cantidad de minutos. O sea, la frecuencia toma como punto de partida la hora en que salió el tren anterior. Delicioso. Esto lo consulté con algún guarda descuidado que me indico que hacen ésto aún cuando no está permitido.
A veces, cuando la suspensión del servicio o acortamiento del recorrido obedece a un corte de vías por manifestantes o "accidente" (palabra que engloba casi cualquier cosa usada en este contexto) el locutor de la estación lo repite cada veinte segundos, más que nada para los pasajeros no se enojen con ellos. Pero cuando la causa de las demoras es desconocida o no se puede decir entonces es el acabose: los que controlan los boletos en los andenes desaparecen, se cierran las puertas de las oficinas, el locutor guarda silencio, los carteles que anuncian la salida de los trenes quedan clavados en información inservible, etc. Un acuerdo previo hace que uno no pueda encontrar a nadie con el logo LGR en diez km. a la redonda, excepto los vendedores de pasajes que se tienen que quedar ahí, aún cuando muchas veces también cierran las ventanillas y andá cantale a Pavarotti.
Sin nadie a quien preguntar, desorientados como el mítico árabe que detectó un hijo con nariz más bien breve, los pasajeros deambulan de un andén a otro, amontonándose, empujándose, buscando alguna precisión porque, ¡ay que manga de pretenciosos! quieren volver a su casa después del laburo.
Cuando un tren de cualquier tipo aparece en el desierto de las vías vacías, los viajadores se lanzan sobre él con furia mítica, aplastando todo a su paso (literalmente). Nadie puede asegurar que, luego de ese, habrá otro. La incertidumbre es el denominador común en estos casos y en todos. De hecho el Roca es el reino de la incertidumbre.
Ponele: durante las vacaciones de verano, con la notoria disminución de pasajeros, los trenes salen con menos atraso, no se rompen tanto y no llegan demasiado tarde. Pero, apenas vuelve el ritmo normal, o sea, cuando terminan las vacaciones y retornan los laburantes a sus ocupaciones diarias, el Roca colapsa. Vuelven las cancelaciones seriales, se profundizan las demoras y los trenes hacen agua. O sea, el Roca no está preparado para operar en demanda normal. No puede responder al volumen de pasajeros diarios que tendrá la mayor parte del año. Lindísimo. Las consecuencias de tal situación son evidentes.
Pero además, cualquier circunstancia desequilibra aún más lo desequilibrado:  si hace mucho calor hay demoras, si hace mucho frío, si es viernes, si es lunes, si está lloviendo, si corre viento. Un titiritero perverso maneja los hilos del tren, cuando más falta hace llegar a casa o al laburo, las demoras son más largas. ¿Motivo?, menos pregunta Tutatis y perdona. 
Sobre el estado general de los trenes podría escribir un tratado, pero alcanzará con decir que es deplorable: no solo por la mugre que la gente que viaja arroja en los vagones, en las vías y en los asientos. Las ventanillas y las puertas no funcionan, por lo que en verano el calor es sofocante y en invierno el frío entra por todas partes.  Si llueve estás frito porque no hay con qué atajar el agua. Si es de noche llevá una linterna porque la mayoría de las luces tampoco funcionan. Algunos valientes ventiladores siguen rotando, pero son los menos. ¿Aire acondicionado? Si, lo trae el Viejito Pascuero.
Como el espacio para viajar con bicicletas es menos que escaso los pasajeros suben en cualquier vagón con su vehículo. El tren ya está repleto, añadile una bicicleta y tendrás lo que tenemos: caos. Para subir, bajar o simplemente, estar parado. En las "chanchas" (los servicios diesel) el "furgón" es tierra de nadie. Ningún pasajero que verdaderamente necesite viajar con su bicicleta se metería ahí, porque bajaría drogado por el humo de los porros y probablemente sin parte de sus pertenencias.
El personal "de control" es peor, quizás, que los que tienen que controlar. Comparten la actitud general del personal de la línea: prepotencia, mutismo inquebrantable, desidia, indiferencia y otras virtudes más. La única cosa que controlan es la charla que mantienen animadamente desde que suben al tren hasta que bajan. Suben sucesivamente a todos los vagones con la excusa de "controlar" y al subir empujan a niños, mujeres y hombres sin contemplaciones. Se aposentan en las puertas, complicando aún más el ascenso y descenso de los pasajeros, estorban en una palabra, mientras los que tendrían que estar controlando descontrolan a gusto y piacere, no sea cosa. Hasta ahora no he visto que hayan hecho alguna cosa que beneficie al pasajero. Esto también es otro record.
Hago una mención especial para el personal de un par de estaciones que, en rara oposición a lo relatado, son amables y solidarios y de verdad se preocupan por saber qué onda con el tren que no pasa. Son la excepción, eso si, no la regla.
Contar cómo está la estación de Constitución y lo que pasa en ella agotaría varios tomos. No me da el cuero para eso. Resumo algunas impresiones: el olor a orín en los andenes, la basura amontonada en tachos que nadie vacía, la basura que arrojan los pasajeros en cualquier lugar, la gente que fuma en donde le agarra el ansia, aunque al lado haya una mujer con dos bebés, el descontrol de la venta ambulante, el hedor de los carritos de comida rápida que no conocen de los rigores de una libreta sanitaria, el olor a cloaca que emana de respiraderos mal tapados, etc.
Podría añadir muchas otras cosas más.
Pero creo que basta lo antedicho para dejar en claro a qué me refiero.
Si hasta ahora, con todas estas invitaciones al desastre, todavía no ha pasado nada demasiado grave, tendré que pensar que los milagros existen.
...
Nota 1:
Añado, ahora que me acuerdo, una práctica que llevan a cabo los tripulantes de formaciones "rápidas"o "semirápidas": esos trenes no frenan en ninguna estación entre Temperley y Constitucíón o no frenan en algunas de las estaciones intermedias. Pero ahí nomás aparecen las excepciones: si sos ferroviario y amigo del motorman entonces éste último detiene el tren para que bajes en las estaciones en donde no debería parar. Por supuesto, esta detención no prevista debe entrañar, además de la molestia para los vapuleados pasajeros, peligros que no alcanzo a comprender. Pero parece que los motorman son tipos a los que les agradan los deportes de riesgo.
Nota 2:
Los pasajeros, la gran mayoría, contribuye al desastre descripto con sus actitudes y hábitos. Aunque el tren funcione como el tujes al menos podría estar un poco más limpio con el simple expediente de que las personas no tiren papeles en el andén, dentro de los vagones, que no arrojen botellas de plástico vacías por la ventanilla, papeles con restos de panchos en los asientos, no meen en el pasillo que comunica a dos vagones ni fumen dentro del tren. La estación podría mejorar simplemente arrojando la basura en los tachos correspondientes y no en cualquier parte, evitando mear los andenes, etc.
También, aunque la frecuencia entre un tren y otro sea más bien un problema del orden de las probabilidad, se podría mitigar la incomodidad con un poco más de orden y cortesía por parte de los pasajeros: respetar al que baja, dejándolo ¡bajar!, respetar al que sube dejándolo ¡subir!, evitar la práctica de trabar las puertas para viajar fumando en el estribo del tren, dejar de jugar al personaje apurado yendo desde el último hasta el primer vagón atravesando toda la formación, caminando encima de los pasajeros que ya están amonotonados, intentar no subir a vender atravesando el vagón si no hay espacio para hacerlo, dejar de comercializar discos usando música a todo volumen para "mostrarla", etc.
Yo pido demasiado ¿no?

LOS FRONTERIZOS

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Asi que los chinos no son ni "mercados emergentes"
Mira vos.

LILITA TOUR 2013

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Ay por Tutatis

jueves, 13 de junio de 2013

CIVILIZACION Y BARBARIE

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La pifiaste Sarmiento.
Otra vez.

MÁS, MÁS...

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Como habrá adivinado el lector, no hay autostéreos "más" top. Son top y listo. Y tampoco "más" tecnológicos. Pueden ser, si querés, de última generación. Pero la tercera es la vencida: si pueden ser "más" accesibles. Al fin un acierto.

LA VIGA EN EL PROPIO

En vez de jugar a ser los jueces del mundo...
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...deberían agachar la cabeza y ocupar el banquillo.
Tienen mucho que responder.
Y no a conjeturas caprichosas.
Sino a hechos y más hechos.
Hablando que violar leyes, digo.

miércoles, 12 de junio de 2013

LA MEZCLA ES LO QUE MATA

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Eso dicen el refrán. Y creo que tiene razón: "Hay que recordar todo esto a la hora de votar" declaró el padre de Angeles Rawson, asesinada y encontrada ayer en un predio del CEAMSE. Y si me preguntan, no entiendo la relación. ¿A quién le apunta? ¿Al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires? Porque, en definitiva, en esa juridiscciòn se vio a la chica por última vez, ¿al gobierno de la Provincia de Buenos Aires? porque allí está el predio del CEAMSE en donde la encontraron, ¿al gobierno nacional? porque todo ocurrió en Argentina. ¿A quién hay que recordar a la hora de votar?
Disculpen mi herejía pero este asunto de hacer declaraciones a caballo del legítimo dolor para llevar agua a vaya uno a saber qué molino me molestan un poco bastante.
Insisto, el dolor que debe sentir este hombre no se puede medir, es inconmensurable. Creo que nadie, y mucho menos un padre, puede poner en tela de jucio ese hecho. Sospecho que dijo lo que dijo fundado en ese dolor y en la bronca y la rabia que debe tener. Pero hasta ahí lo acompaño. Lo demás ya es otro tema.
¿Cómo me atrevo a decir tal cosa? Porque pienso, maldita sea, en otros muertos o desaparecidos que también tuvieron un final trágico o misterioso, en donde los responsables materiales y e intelectuales de esos crìmenes fueron votados, reelectos, refrendados, legitimados en definitiva, por un montón de personas y a nadie se le movió un pelo. Muy pocos, escasos, dejaron de votar a los que prohijaron, ampararon y alentaron a los asesinos de Kosteki y Santillán, Patti fue premiado con el voto masivo al igual que Antonio Bussi. Nadie de privó de votar a Carlos Saúl I tres veces seguidas a pesar de la parva de muertes y asesinatos polìticos que tuvieron lugar durante sus gobiernos, pese a las muertes dudosas en San Luis los Rodríguez Saa siguen ganando elecciones.
¿De qué tengo que acordarme a la hora de votar, ya que hablamos de responsabilidades? ¿Cuál es la memoria legítima? Respuesta: ninguna o ambas, pero nunca una de las dos.
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Nota:
Ya que estamos en plan de análisis me gustaría saber porqué, si encontraron a Angeles Rawson a las 11:30 en el predio del CEAMSE, allanaron el lugar de donde se supone que habrìa salido el cadáver "horas después". ¿No era una medida para tomar en forma inmediata al igual que el secuestro de las grabaciones de todas las cámaras de seguridad (que son plaga) de los lugares por los que presuntamente circuló Angeles?
Que se yo, me pregunto.

SE AFERRARON MIL ANCIANOS

Si claro, Noam Chomsky, Gabo, Mandela y en esa lista no puede faltar Carlos Fayt, pssst.
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¿NO?

Que ¿ya es el día de los inocentes?
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De lo contrario no me explico.

martes, 11 de junio de 2013

LO SAGRADO ES UNA CATEGORÍA MATERIAL

Leyendo estas declaraciones, fatuas por otra parte, de Carlos Fayt me acordé de una parte del Manifiesto Nadaista escrito, creo, por Gonzalo Arango: "No quedará una fe intacta ni un ídolo en su sitio, todo será minuciosamente revisado".
Fayt dijo que los hechos son sagrados. Para un investigador no hay nada más falso que esa afirmación: los hechos deben ser analizados, desmenuzados, sopesados, comparados, comprendidos, contextualizados, no adorados como figuras religiosas. Los hechos que ante todo son contingentes y relativos constituyen, vaya novedad, el objeto de estudio de las ciencias. Ciencias que no se conforman con la apariencia de los hechos ni creen por un segundo que sean sagrados, esto es, con sentido absoluto en referencia a un parámetro fijado desde siempre.
Como dije en el título, lo sagrado, para un investigador social, es una categoría material  que debe ser analizada, que no es evidente por si misma, que aún es doxa en tanto no puede dar cuenta de sí misma.
Fayt lo sabe, pero juega la carta de un empirismo ramplón que conecta con el "sentido común" para el cual las cosas son lo que parecen (es buen momento para decir que el sentido común está sobrevalorado)
Nada más ni nada menos.

LIBRE MERCADO Y PRENSA INDEPENDIENTE UN SOLO CORAZÓN

Entre todos los desatinos que caen a diario sobre el desprevenido escuchante, vidente o leyente se encuentran dos mitos : uno llamado "libre mercado" y otro "prensa independiente".
La leyenda del "libre mercado" dice que el mercado se autoregula, que los estados no tienen que meterse, que el "libre" juego de la oferta y la demanda, que la elasticidad de ésto o aquello. En la práctica lo que existe, lo que ocurre realmente es que el estado subsidia los costos socializándolos y las empresas privatizan las ganancias, que no son otra cosa que riqueza social que sustraen al dominio público. Que las empresas no compiten entre si sino que se cartelizan, que conforman monopolios y oligopolios para anular cualquier resistencia por parte de la "demanda", que cooptan la cadena productiva para determinar arbitrariamente los precios de los bienes de consumo sin que los "costos" tengan algo que ver con esa determinación. Los defensores del "libre mercado" dicen que los empresarios toman decisiones racionales, cosa que cualquiera que trabaje en una empresa privada puede comprobar observando cómo se diseñan las estrategias de mercado, se lucha por los ascensos o se evaden regulaciones. También indican que el "libre mercado" es la forma más eficiente de administrar recursos "escasos", o sea, administración en base a la escasez. Uno puede corroborar que eso es así viendo una casa con un garaje para cinco autos y dos motos, lancha y dependencias mientras que a la orilla del camino, en esos lugares en donde las aguas servidas discurren con persistencia florecen casillas de chapa y cartón. Los que propician el "libre mercado" defienden que el consumo es el motor de la economía, no aclaran que el consumo es el motor de la economia "de mercado" y mucho menos que una economía basada en el consumo no es sustentable en el tiempo porque ¡consume! recursos que no son renovables y que hace rato deberíamos estar cuidando y que si todos tuviéramos una casa con cinco autos, dos motos, lancha y dependencias no habría tierra que se bancara lo que todo eso junto significa. La racionalidad de la economía de libre mercado la puede comprobar cualquiera que se coma un yogurt o tome una gaseosa y luego de ingerir el producto arroje a la basura los envases de ambos, los dos hechos con derivados del petróleo, que es un recurso no renovable y que es usado para fabricar envases descartables que contaminan, cuya vida útil apenas supera los treinta o cuarenta segundos. Queda, para calmar las conciencias, el recurso de reciclar o decir que el desperdicio es reciclable, pero nadie informa que el reciclado tiene un límite y está bastante cerca.
El otro mito, el de la "prensa independiente" promulga por decisión propia y arbitraria la objetividad. No hace falta alargar en este punto las explicaciones. La objetividad como tal no existe, así como tampoco existe en política el "centro" (centro-izquierda es derecha y centro-derecha es derecha, basta de engañarse con esa alucinación). Nadie puede ser objetivo en tanto es un sujeto socialmente conformado y como tal, se representa la realidad que analiza desde esa conformación. Cosa que no es mala, lo malo es pretender que esa mirada es "la mirada". En epistemología diríamos que un periodista debe ejercer la vigilancia epistemológica a fin de hacer conciente la influencia que su historia como sujeto tiene sobre los hechos y fenómenos que relata. Y también el peso que tiene sobre su mirada el contexto en donde desempeña sus funciones. La economía de "libre mercado" tiene la misma pretensión: erigirse en verdad única e indiscutible en tanto es la expresión de la realidad.
Por si hiciera falta alguna demostración, claro está.
Otra pruebita, que el asesino dejó rastros del tamaño de un buque de carga.

lunes, 10 de junio de 2013

DISCRIMINATION

Escucho y veo en estos días a sujetos que dicen ser discriminados por ésto o por aquello. Y me sorprendo dado que la discriminación tiene que ver con la posición de un dominante y de un dominado. Es el dominado el que por su posición subalterna puede ser discriminado. Incluso cuando la posición de los discriminadores es similar a la del discriminado, el poder del grupo inclina la balanza hacia los discriminadores por la mera cantidad. El dominante no puede aducir discriminación dado que por su potencial ejercicio del poder está a salvo de los efectos de la discriminación, sea éste un individuo o un grupo.
Ahora asisto a las palabras de alguien que ocupa una posición hegemónica, que posee el poder, indicando que está siendo discriminado, que el sector que "representa" está siendo discriminado.
Yo considero, humildemente, que lo que se intenta camuflar como "discriminación" es nada más ni nada menos que la expresión de una pérdida de influencia. No es que hayan cedido el poder, sino que la organización de la sociedad les ha quitado la posibilidad de determinar los procesos sociales a partir de sus intereses sin intermediarios o con los títeres que siempre hablan por ellos.
Pretender que son "discriminados" es informar acerca de la frustración que los embarga y por la cual reaccionan como reaccionan. Y aparte es ofender a los verdaderos discriminados, dado que la discriminación es una situación dolorosa y muchas veces, trágica.
Habrá que acostumbrarse a esta usurpación de significados de la que la expresión "memoria completa" es una muestra dramática.

HUBO UN TIEMPO QUE FUE HERMOSO

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Alguna vez, cuando era adolescente y el mundo amenazaba detrás de las puertas, pensé que mi tarea, que mi "misión" por decirlo de forma heróica era cambiar o, por lo menos, ayudar a cambiar eso que está afuera  y es una máquina de triturar almas. Con toda la arrogancia de mis escasos años, conjeturé que ese destino enlazaba todas las inquietudes que me traspasaban, para las que apenas tenía palabras, para las que sigo buscando palabras en un vano intento por conjurar el espanto y nombrar la belleza (nombrarla es apuntar un dedo para que otro u otros puedan verla, aunque la mayoría de las veces, como en el proverbio chino "cuando el dedo señala la luna, el imbécil mira el dedo").
Si había que señalar la belleza, indicar su existencia, insistir en su existencia, era porque había fealdad, porque como contrapartida el mundo alumbraba espanto por todas partes. Y transformaba ese espanto, el horror, en sentido común. Definir al horror como inevitable y forzar al sujeto humano a perseguir la adaptación, desalentando cualquier esperanza de transformación colectiva porque ¿para qué?, es un aspecto central del sistema en el que estamos metidos, del que somos, y aquí la palabra viene como anillo al anular, "prosumidores". 
Desmontar esa mascarada, refutar el discurso de las cosas inevitables, mostrar las huellas del engaño. Seguir la trama de ese asesinato silencioso que consume existencias y condena al silencio.
Para todo eso hace falta la desconfianza, la sospecha. Conjeturar la belleza a partir del horror, sostenerla aún cuando sea solo pura posibilidad, puro sueño, puro empecinamiento. Sostener contra viento y marea que la apariencia de las cosas oculta una trama que propicia el horror para muchos y el privilegio para otros. Un dispositivo a veces tan evidente que pasa inadvertido y uno no sabe cómo.
No es que todo eso se me ocurriera de una sola vez: de a poco los años me han colmado de argumentos a favor y en contra. Que la vida, que ya sos grande, que alguna vez hay que sentar cabeza, que no podés ser un nómade toda tu vida, que las utopías juveniles, que si a los 30 todavía sos de izquierda sos un pelotudo y tantas otras razones que lanzaron sobre mi como los mìticos Angry Birds. Que a nadie le preocupa que Cortázar escribiera "Salvo el Crepúsculo" justo en el crepúsculo de su vida y a Cortázar lo conozco por la propaganda del Megane y qué pedazo de auto che ¿leiste el cuento? no, vi la pelìcula (decía Claudio Alonso gerente de publicidad de Renault en los tiempos de aquel comercial: "Cuando escribió La autopista del sur, tal vez sin saberlo, Cortázar estaba formulando una idea clave para la publicidad de autos: uno lleva el nombre del auto que maneja. Eso está en el cuento, lo que hizo la agencia fue recrearlo", que lindo ¿no? acá tenemos al imbécil mirando al dedo del que hablaba más atrás) y mucho menos saber que el que toca la batería con Path Metheny y Dave Holland en "Question and Answer" es Roy Haynes y no Dennis Chambers que sí grabó con Greg Howe y Victor Wooten "Extraction" o cosas asì. Ni que "Nosferatu" pertenece al expresionismo alemán que no es el mismo movimiento de "El Acorazado Potemkin" de Eisenstein y que "La Diligencia" de John Ford es una obra maestra. Cosas así, tan supérfluas para el contador que amontona expedientes o el corredor de bolsa que suma úlceras. Trastocado el mundo, confundidos sus habitantes, pensar que todo lo nombrado es un snobismo o un simple pasatiempo indica el horror en el que estamos metidos y que seguimos abonando con nuestra ética del sufra hoy-gane mañana.
Contra todo eso prometí luchar allá lejos y hace tiempo.
Hoy sigo pensando que esa pelea es necesaria. Y que tengo la derrota casi asegurada.
Retomo a Cortázar: en uno de los poemas de "Salvo el Crepúculo" dice que sus amigos "no tienen donde caerse vivos".
Creo que ese verso magistral resume mis intuiciones.
Al menos hoy, día en el que me levanté pensando en "Canción para mi muerte" que fue confundida con una balada romántica durante mucho tiempo por contadores que, como buenos psicóticos, no entendían metáforas.
Yo por mi parte seguiré señalando la luna, aún cuando yo sea, cada tanto, el imbécil que mira el dedo.
Bienvenidos a la semana.
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PD:
La imagen que ilustra este tanteo se explica aquí, hablando de Cortázar. El protagonista de ese cuento, Johnny, dice en algún momento: "esto lo estoy tocado mañana" y "No tiene ningún mérito pasar al otro lado porque él te abra la puerta. Desfondarla a patadas, eso sí. Romperla a puñetazos, eyacular contra la puerta, mear un día entero contra la puerta." Algo asì.
Un día de estos tendré que hablar del concepto de "gratuidad", lo anoto ahora para no olvidarme.

viernes, 7 de junio de 2013

EL MOTIVO

¿Por qué casi todos los legisladores del PRO se abstuvieron en la votación de la Ley de Fertilización Asistida? Quizás por ésto. Aunque Mauricio Awada indique que él no tuvo nada que ver (como de costumbre tira la pelota afuera, en este caso le toco asumir la culpa a su propia tropa), es casi imposible separar sus dichos de la actitud de su bloque de legisladores.
Y como si fuera poco, vuelve a mostrar la hilacha con una serie de comentarios que están muy cerca del delito: ya sabemos a quién echarle la culpa, pacientes de provincia y de países limítrofes. Delicioso.
Y ya que estamos, aquí están, éstos son los que no apoyaron la norma. Digo, de buchón que soy nomás, para que los tengan vistos.
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EL OFICIO DE ESCRIBIR


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Hace algunos años, varios ya, revolviendo anaqueles en una librería de saldos me encontré con el libro "Crónicas ejemplares" de Enrique Raab. Hasta ese momento no conocía al autor. Pero me llamó la atención el subtítulo de la obra: "Diez años de periodismo antes del horror". El precio del ejemplar era más que módico, por eso pude comprarlo pese a mi adelgazado bolsillo.
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Lo llevé a mi casa y lo devoré en una tarde. La palabra que puede resumir ese encuentro con la prosa de Raab es: placer. La escritura de Enrique Raab es exquisita: precisa, veloz, profunda y quirúrgica -lo que uno espera de una crónica periodística- pero además, de una belleza literaria notable (condiciones que uno extraña en estos días en los que no está una u otra o ninguna de las dos, o, si están, por lo general no se dan la mano)
Entre una serie de crónicas memorables se encuentra la que describe la salida de Montoneros de la Plaza de Mayo, el 1° de mayo de 1974. Raab contempla la escena y la cuenta para el lector, que siente la perplejidad y percibe el cambio ominoso que se aproxima en el horizonte. La intensidad del relato logra que la escena tenga movimiento, que no sea una foto sino la descripción de un proceso.
Raab era un crítico implacable. Sin formación académica (debía historia del secundario) era a la vez un erudito e intelectual agudo con la sensibilidad de un artista que crea dentro del periodismo.
Por suerte, la figura de Enrique Raab ha sido rescatada del olvido (al menos un poco que es bastante) y hay por ahí muy buenos artículos sobre él y su escritura. Por ejemplo éste o éste.
Raab fue secuestrado por la dictadura el 16 de abril de 1977. Estuvo en la ESMA de donde fue trasladado y continúa desaparecido.
Hoy, día del periodista, quería acordarme de él y traerlo un rato al espacio de este blog, esperando mover alguna curiosidad que permita la relectura de sus textos. Cuando leo, veo  y escucho a una serie de personajes que se llaman a sí mismos, periodistas, escritores o cronistas, me da por extrañar a Raab que tenía tanto de lo que los nombrados no tienen ni podrán adquirir jamás, aunque vuelvan a reencarnar tres veces. 
Y para dejar como muestra dos botones, copio dos crónicas de Raab, afanadas de otro blog. En este caso creo que el robo está justificado. Léanlas. No se van a arrepentir.
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Mirtha Legrand y el teatro japonés
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También Japón tuvo su Guerra de las Dos Rosas: durante cuarenta años –precisamente entre 1145 y 1185 a.C.– dos poderosas familias feudales, el clan Minamoto y el clan Taira, se disputaron encarnizadamente la hegemonía de las provincias orientales. Por fin, la famosa batalla de Dano-ura puso fin al largo pleito: Yorimoto, conductor de los Minamoto, derrotó a los Taira, desmembró a la extensa familia y adoptó, a partir de entonces, el título de Sei-i-tai Shogun; o sea, “el gran General que venció a los bárbaros”.
Por varios siglos, se enfundaron los sables y reinó la paz: a modo de represalia, el clan vencedor mandó castrar a los dirigentes Taira, mientras sus mujeres eran “destinadas a los prostíbulos del puerto de Shimonoseki”. Hasta el siglo XVIII las infelices mujeres alternaron la profesión con el culto de un género teatral sin precedentes en el mundo: un teatro gestual, sin más sentido racional que el mero ejercicio de la grafía física.
Las palabras –dicen los estudiosos japoneses, que vinculan el espectáculo de las Tairas con el posterior bunraku– no tenían ninguna importancia: la mujer se sentaba en medio del escenario, simulaba tomar el té o un vaso de sake, se abanicaba, recibía a las amigas- , airaba sus floridos kimonos, cambiaba quince o veinte atuendos durante la función y producía rápidos gestos con las manos, los antebrazos, las piernas y el cuello.
Practicado ante los comerciantes y marineros de Shimonoseki, el rito incluía sonidos y sílabas velocísimamente susurradas, frases corteses pero inconexas como música de fondo para este torneo gimnástico, donde lo importante era la multiplicidad de poses, la presteza en la mutación de los kimonos, la fabricada elegancia del signo físico. Expertos occidentales, como Emile Dujois, ven en el teatro japonés de las Tairas una clara tentativa de conjurar, mediante el vértigo de los gestos, una vieja angustia de la Humanidad: el horror al vacío.
Probablemente sin proponérselo –o sea, como simple intuitiva, no como erudita del teatro oriental–, Mirtha Legrand reedita en una de las salas del complejo Estrellas esta vertiente perdida del teatro japonés. Es ciertamente superfluo señalar que usa esta vez un texto ligeramente marchito y encantador de W. Somerset Maugham, como antes había usado las frivolidades de Barillet y Grédy o las peripecias jurídico-criminales de la pobre Mary Duggan.
Ni el texto, ni las situaciones, ni el espacio dramático tienen otro propósito que el de proyectar en dimensión suprapersonal los gestos, las manías, los guiños, los golpes de taquito y las apoyaturas de cadera de esta Mirtha que todos conocen. La modista Henriette proporciona los talleurs y vestidos que cumplen aquí la función de los kimonos en el rito Taira y el más eficaz de los gestos de Mirtha –de profundidad casi ontológica– consiste en un rítmico repicar de los dedos sobre ciertas partes de su cuerpo y, ocasionalmente, sobre su reloj pulsera: este memorable momento ocurre cuando la mucama le anuncia, al comenzar el segundo acto, que un remise espera con las valijas listas para la partida y Mirtha echa una veloz ojeada sobre su relojito, acomete con el golpeteo y le dice a su marido que todavía tiene tiempo de tomar el té.
Una constante del teatro de Mirtha Legrand –la complicidad de la actriz con su público– se verificó puntualmente en este estreno de Constancia, desde el pugilista Carlos Monzón hasta el ex presidente de la Cámara de Diputados Raúl Lastiri, pasando por una gama extensa de eso que la última página del vespertino La Razón llama la farándula, respondió sin desmayos al vértigo de robes, pasaditas y vueltas que Mirtha les proponía. Menos perfectos –quizá porque están menos imbuidos del rito–, los hombres que rodean a Mirtha en el Estrellas ensucian con algunos desplantes corporales esta fiesta de la diva: por ejemplo, Alberto Argibay, entrenado en otro tipo de teatro, occidental y post-stanislavskiano, quien se siente visiblemente incómodo en los sucesivos disfraces con los que el director Daniel Tinayre insiste en vestirlo.
Que la gran Ethel Barrymore haya estrenado The Constant Wife en Nueva York en 1926 es un dato apenas relevante, aunque ayudará a comprender –ya que la puesta no lo hace– algo de lo que Somerset Maugham quiso decir con su pieza. Las rígidas formas del teatro eduardiano sirvieron, se sabe, al autor de Servidumbre humana para marcar las tensiones implícitas entre los códigos morales de la década y el libertinaje subyacente: sin la profundidad de la Cándida, de Bernard Shaw, la Constancia de Maugham apunta en dirección similar y la gran madre de ambas, con otra garra, es nada menos que la Nora ibseniana.
Quienes han visto la versión que John Gielgud montó en Londres, hace dos años, para Ingrid Bergman, sostienen que el parentesco entre Constant Wife y Casa de muñecas se volvía evidente: nadie, en cambio, podía prever esta inesperada versión arqueológica, de raigambre nipona, que Tinayre ha inventado para Mirtha Legrand.
Porque, ¿desde cuándo el lugar físico de una obra puede transcurrir en Buenos Aires en el primer acto y en Nueva York en el segundo, sin que uno solo de los jarrones del living denote un cambio de domicilio? ¿Desde cuándo un brazalete, comprado en Ricciardi, cuesta unos cuantos millones de pesos al comenzar la obra, para costar hacia el final dos mil quinientas libras esterlinas? ¿Desde cuándo, por fin, los personajes tienen apuro, en el primer acto, para llegar al Colón y luego, en el segundo, en el mismo living, parlotean sobre la urgencia que tiene uno de ellos por irse de Nueva York?
Distracciones del traductor Augusto Ravé justificarán a algunos ávidos por minimizar esta experiencia casi vanguardista de Mirtha. La verdad es otra: Mirtha ha desestimado soberanamente los lastres de la dramaturgia burguesa; no ha vacilado en confundir monedas, ciudades, relaciones entre personajes porque su objetivo es, esta vez, la restitución de una vieja expresión, meramente gestual, del teatro japonés. Por eso, más que el complejo Estrellas, este espectáculo insólito parece destinado a otros ámbitos más experimentales: podría augurársele un éxito fulgurante si los organizadores del Festival de Nancy se animasen a invitar esta expresión insólita a su próxima competencia.
Pruebas al canto: en el puerto japonés de Shimonoseki, una vez cumplidos los cambios de kimono, los
parloteos y los abanicos para incitar a su clientela, las Tairas decían: “Waga nanji o aisuruga gotoku nanjimo wareo aiseyo”. O sea: “Ven y ámame, como yo te amo a ti”.
Sorpresa de las sorpresas: después de seis siglos, el programa de Constancia, confeccionado por el Estrellas, dice lo mismo: “Mirtha Legrand. Aquí está. Es de ustedes. Su público”. Y culmina con esta orden: “¡Amenla, como ella los ama a ustedes!”.
(La Opinión, 15 de agosto de 1975)
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Borges en la Galería del Este
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Las mojadas baldosas de la Galería del Este de Buenos Aires comenzaron a ensuciarse con el barro de la calle cuando, cerca de las 18 del jueves, unas doscientas personas confluyeron desde Maipú y desde Florida y se ordenaron disciplinadamente frente a las vidrieras de la librería La Ciudad. Casi a las 18.30, el escritor Jorge Luis Borges avanzó por la galería, pálido, con los labios musitando alguna inaudible plegaria y sostenido por su ocasional cicerone y secretaría Anneliese von der Lippe. La pequeña multitud se abrió y Borges, vacilante, fue empujado hacia una mesa. Sus manos se aferraron intuitivamente a una forma discernible: un florero –que él no veía– lleno de rosas rojas. Iba a comenzar la firma de ejemplares de su último libro de poemas, La rosa profunda.
La ceremonia no transcurrió sin incidentes. Por razón desconocida, la disquería El Agujerito, ubicada frente a la librería, interrumpió sus emisiones de Pink Floyd y de Mae MacGraw y esperó la entrada de Borges a La Ciudad para colocar en el plato del tocadiscos la versión de “La marcha peronista” cantada por Hugo del Carril. Borges decidió no darse cuenta, aunque luego, ya en pleno trámite de firmas, demostró poseer un oído finísimo al alabar cinco compases (de Debussy, provenientes de otro parlante). “Me gusta Debussy –acotó–, y también Stravinsky… Hay una gran felicidad en esa música.” La servicial señora Von der Lippe, ajetreada con el trámite del recambio de volúmenes bajo las manos del escritor, consintió: “Sí, Borges… claro… Pero yo soy muy anticuada… Prefiero a Haydn, Mozart, Bach…”.
Esta polémica musical no fue la única: minutos después de su entrada, Borges utilizó el inglés para protestar contra esa rutina mercantil que la fama le estaba imponiendo. Al firmar el tercer volumen, levantó su rostro inquisitivo hacia la señora Von der Lippe y estimó: “This will last for ever…”. Y luego, más enfáticamente, con cierta desesperación: “For ever and a day…”. El idioma de los británicos no tiene término más vasto para definir la eternidad, pero allí estaba, tranquilizadora, la señora von der Lippe: “Don’t worry, Borges… lt will be short…”.
Fue una mentira piadosa: a las 20.15, Borges seguía estampando, maquinalmente, firmas sobre libros que no veía. Un señor depositó sobre la mesa con el florero la edición alemana de sus poemas. Advertido sobre la variante lingüística, Borges chanceó: “¿Debo firmar en letra gótica?”. Y aprovechó la pausa para acotar: “Los alemanes… Un pueblo equivocado… Pero no es el único… Hay otro, que emitió siete millones de votos…”.
Un filólogo japonés, una alumna del colegio Champagnat y señoras de variada índole intentaron entablar diálogos. Borges se excusó siempre, aduciendo estar resfriado. Diligente, la señora von der Lippe hizo traer una naranjada y ofreció: “¿Un Desenfriol, Borges?”, a lo que Borges contestó con una sonrisa cansada.
La misma sonrisa cansada con la que contestaba a quienes, aparte de la firma, querían una dedicatoria. “No puedo… Estoy ciego”, repitió una y otra vez. Hasta que, en medio de los fotógrafos, un joven intimó con voz arrogante: “Una dedicatoria… Para Sánchez Sañudo… Sobrino del almirante…”. Borges inclinó la cabeza y preguntó: “¿Para quién?”. “Sánchez Sañudo”, repitió el muchacho. “Sobrino del almirante.” Borges esperó un momento, estampó su firma, apartó el libro con cierto fastidio y repitió: “No puedo… Estoy ciego”.
(La Opinión, 21 de septiembre de 1975)